A Bauza lo padecimos, lo celebramos y lo extrañamos. Durante su breve y exitoso paso por San Lorenzo generó una grieta entre los hinchas que ni siquiera el máximo logro de nuestra historia, la Libertadores, pudo evitar. Antes y después de su ciclo, tuvimos dos técnicos que se dijeron ofensivos: Pizzi y Guede. Puede ser. Con suerte dispar, a sus equipos les faltó lo que al de Bauza le sobraba: equilibrio. A los que pretendíamos que fuera más al frente, que pusiera más gente adelante, que quemara las naves en el entretiempo, nos cerró la boca. Y nos enseñó a no quedarnos en las apariencias. Cuando jugaba bien, el San Lorenzo de Bauza jugaba fantástico, y siempre generaba más situaciones que sus rivales.

¿Es el DT adecuado para la Selección? Me genera las mismas dudas que tenía cuando arrancó en San Lorenzo. Quisiera en ese puesto alguien que arriesgue más, ¡con los jugadores que tenemos adelante! ¿Bauza le va a pedir a Messi que corra al lateral hasta el corner, como le pedía a Tito Villalba? Quizás, sin embargo, a la selección no le falte explosión sino, precisamente, equilibrio. Como sea, hay otra virtud que los cuervos extrañamos del Patón: su moderación al declarar, su respeto al hincha. Bauza es un caballero. Y en medio del desbarajuste que es el fútbol argentino y del sainete que se armó alrededor de la designación del DT de la selección, podría dejar a los dirigentes un poquito mejor parados de lo que están.

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