El regreso del público a los estadios del fútbol argentino después de 570 días no trajo sólo sonrisas. Para algunos fue un dolor de cabeza. Es que, más allá de las largas colas y la falta de protocolos, en distintas canchas la sensación fue que se había superado el aforo del 50% impuesto por el gobierno como medida sanitaria, en busca de un regreso escalonado, después de lo que había sido el 30% para el partido de la Selección el mes pasado. La sensación se transformó en acción: hubo allanamientos en el Monumental y en el José Amalfitani, en los que los presidentes Rodolfo D’Onofrio y Sergio Rapisarda terminaron imputados por el Ministerio Público Fiscal porteño no respetar el DNU. Además hubo una reunión virtual entre las autoridades nacionales y algunos dirigentes del fútbol argentino, en la que existió “un tirón de orejas” de parte del Gobierno. 

“Estamos ansiosos de que vengan para poder entregar cámaras, molinetes, todo lo que requiera el allanamiento para cumplir. No nos pasamos del aforo, hemos trabajado de una forma impecable una semana antes de conocer el DNU”, dijo Rapisarda, presidente de Vélez, quien además participó de la reunión con el Gobierno y dijo que “fue una charla muy amena, quedó claro que no iban a haber sanciones pero hubo un tironcito de orejas lógico, hay que recibirlo”. El mandatario del Fortín además aseguró que “el Gobierno entendió que no se cumplió del todo lo que habían pedido”. El ministro de Deportes Matías Lammens, en tanto, fue más enfático: “El jefe de Gabinete, Juan Manzur, me pidió que hablara con cada una de las jurisdicciones y pidiéramos informes sobre lo sucedido para saber si se había superado la capacidad. Nos preocupa el asunto. Si no se cumplen con las condiciones previstas, vamos a tener que adoptar otra determinación», precisó.

De la reunión, que se realizó por videoconferencia, participaron los ministros de Salud, Carla Vizzotti; de Seguridad, Aníbal Fernández; y de Turismo y Deportes, Matías Lammens; el titular de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Claudio Tapia; y el presidente de Vélez Sarsfield, Sergio Rapisarda, en representación -como secretario- de la Liga Profesional de Fútbol (LPF). «Nosotros sabemos que debemos mejorar y ajustar detalles para no volver a cometer errores. Trabajaremos con absoluta firmeza para cuidar esta oportunidad que nos han dado», expresó el presidente de la AFA en la reunión virtual. En Gobierno estiman que el aforo estuvo en un 15% por encima de lo permitido. «O controlan el aforo o jugarán sin público», fue la recomendación. También se habló a futuro de un tema que el propio Fernández había puesto en agenda: el regreso de los visitantes.

Las imágenes más polémicas del fin de semana, primero con público en los estadios desde marzo de 2020, se dieron, además de en la cancha de River y las de Vélez, en la de Rosario Central y en Belgrano, de Córdoba, por el torneo de la Primera Nacional. En Liniers y en Núñez, la investigación solicitó acceso a las cámaras de seguridad, documentación y datos de los molinetes. River y Vélez tendrán que presentar en las próximas 48 horas la documentación solicitada por la fiscal Celsa Ramírez. Aunque desde el Ministerio Público Fiscal de la Ciudad amenazan con una clausura, parece poco probable porque el próximo domingo la Selección argentina juega allí ante Uruguay, con entradas ya agotadas. Todo se resolvería con una multa. 

Desde el club de Núñez admitieron el ingreso de 787 personas de más al Monumental para presenciar el superclásico. Es que de acuerdo con la capacidad, River tenía autorización para albergar hasta 36.000 espectadores, un número excedido según el registro tomado por las autoridades porteñas al final de la jornada del superclásico. «No hay registros fílmicos de personas saltando los molinetes en el centro de monitoreo de imágenes del estadio», aseguró a Télam una fuente de la seguridad del club. Las autoridades de River estiman que pudo producirse un error en el sistema de registro de socios para el ingreso a la cancha y que todos ellos llegaron habilitados para ingresar a ver el partido.