Después de tres semanas de conflicto, las cámaras y los gremios vinculados a la industria aceitera y la exportación de granos llegaron a un acuerdo salarial. Esto desactivará las medidas de fuerza que tenían paralizados los puertos por donde se embarcan los productos al exterior.

El convenio, cerrado el martes por la noche en la sede del Ministerio de Trabajo (después de una reunión que llevó diez horas), implica un 10% de aumento salarial adicional sobre la paritaria de 2020, cuya revisión estaba pendiente desde hacía cuatro meses, más un 25% a partir de enero, lo que totaliza un 35% anual. De esta manera, el salario inicial quedará fijado en $ 93.647. Los valores serán revisados en agosto de 2021.

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Además, los gremios lograron dos pagos extra: una suma no remunerativa de $ 70.178, como participación en las ganancias empresariales, que se hará efectiva en dos tramos con los salarios de enero y febrero; y un bono especial de $ 90.000, pagadero en nueve cuotas iguales y consecutivas, para aquellos trabajadores declarados esenciales y que desarrollaron sus tareas durante el período de aislamiento obligatorio decretado por el Poder Ejecutivo.

Los representantes sindicales festejaron “el triunfo de la huelga por un salario digno que asegure a cada trabajador y trabajadora aceitera y sus familias una vida digna”. La Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, Desmotadores de Algodón y Afines (FTCIODYARA), liderada por Daniel Yofra, destacó que “lograron vencer a la prepotencia patronal del poder económico concentrado de las empresas y multinacionales que controlan este sector clave para la economía de nuestro país”.

La Cámara de la Industria Aceitera (CIARA) señaló en un comunicado que en la negociación se privilegió la paz social y que con el retorno a la normalidad “se evitará una importante merma de competitividad, con penalizaciones por incumplimientos y pérdida de mercados. Cada punto de participación cedido a los países competidores exportadores es un impacto negativo para la economía argentina”. Según voceros de la parte empresarial, cada día en que estuvo paralizada la exportación significó un perjuicio para sus cajas de cien millones de dólares. Aun así, tardaron 21 días en acceder a la actualización salarial, que estaba pendiente desde agosto.

La mejora se hará extensiva a los afiliados de otros gremios, como los recibidores de granos (URGARA) y los trabajadores del puerto de San Lorenzo, quienes deberán rubricar las nuevas escalas salariales de sus convenios con otras cámaras empresariales.