El nuevo programa entre el gobierno argentino y el Fondo Monetario Internacional podría ser anunciado en la semana entrante, luego de las señales en esa dirección emitidas desde Washington. El director del Departamento para el Hemisferio Occidental de la entidad, Ilan Goldfajn, sostuvo el viernes que se está «muy cerca de llegar a un acuerdo completo» entre los técnicos del organismo y el Palacio de Hacienda. El convenio deberá plasmarse en una carta de intención y en un memorándum de entendimiento, para luego ser refrendado por ambas partes (incluyendo el Congreso) antes de entrar en vigencia.

El camino para la firma de un acuerdo de facilidades extendidas, que aportaría las divisas para pagar el stand by de 2018, quedó despejado tras una reunión entre el staff técnico y el directorio del FMI, realizado días atrás. Allí se revisaron los puntos centrales del preacuerdo anunciado a fines del mes pasado, que incluye una paulatina reducción del déficit fiscal y una abrupta disminución de la emisión monetaria. Según trascendió, los representantes de algunos países centrales expresaron su disconformismo por la falta de las famosas «reformas estructurales» (previsional, laboral e impositiva). Pero pesó más la señal política de Estados Unidos, que llegó después de muchos pedidos y reclamos de los negociadores argentinos, y el directorio dio luz verde.

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«Hemos publicado el entendimiento de este programa, hemos visto cuál es el camino fiscal, pero estamos ahora muy cerca para llegar a un acuerdo completo con todos los detalles», señaló Goldfajn. De todas maneras, algunos de los términos que utilizó en su exposición ante el Consejo de las Américas parecen confirmar las dudas que campean en la entidad: el arreglo alcanzado no los convence pero saben que la alternativa es el default. «Es un programa realista, pragmático y creíble», dijo el brasileño.

Acuerdo complejo

En el gobierno (que sueña con poder anunciar la firma el 1 de marzo, en la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso) reivindican que el acuerdo permitirá dar vuelta la página y generar nuevas expectativas, además de que proveerá las divisas necesarias para amortizar el stand by celebrado por el macrismo, que continúa vigente. La cuota que viene vence el 22 de marzo, por algo más de U$S 2800 millones. El nuevo cronograma contempla desembolsos que coincidirán con las obligaciones ya tomadas, para que su efecto en la balanza de pagos sea neutro. Los nuevos giros, que serán devueltos a partir de 2026, serán precedidos por misiones técnicas del FMI para verificar que se cumplan las metas prometidas.

Sin embargo, entre los economistas locales se debate si serán factibles de alcanzar las duras condiciones pactadas, que obligan a bajar el déficit primario del 3,3% del PBI proyectado para este año a 0,9% en 2024 y eliminar para ese momento la asistencia monetaria del Banco Central, que llegó al 3,7% del PBI el año pasado. Por ejemplo, el IARAF (Instituto Argentino de Análisis Fiscal) cree que «retornar a la senda del equilibrio fiscal con cierta gradualidad luce alcanzable en los próximos cinco años», pero para lograrlo «aparece como clave que la economía crezca año a año, aunque sea a tasas moderadas». Según los autores del informe, Nadín Argañaraz y Ariel Barraud, se necesitará un constante crecimiento del PBI de 3%, sumado a que los ingresos públicos suban a mayor ritmo del producto. Un menor crecimiento de la actividad, una performance tributaria discreta o un mayor gasto público en términos reales, como el que el gobierno insiste en aplicar, impedirá alcanzar el déficit cero en tres años.

En el CESO (Centro de Estudios Scalabrini Ortiz), dirigido por Andrés Asiain, coinciden en que «debería sostenerse el crecimiento por tres años consecutivos, algo que no ocurre desde 2008». También alertan sobre las divisas necesarias para abastecerse de insumos importados que motoricen la expansión. «El comodín clave para 2022 es el financiamiento de otros organismos (Banco Mundial, CAF, BID) por U$S 5000 millones. En 2023, sin comodín, tienen que crecer fuerte las exportaciones o no habrá dólares suficientes para seguir creciendo».

Otras consultoras ponen el acento en la debilidad de la economía local para mantener esa suba. Un informe de Ecolatina advierte que si bien el 3% de mejora para 2022 está garantizado por el arrastre estadístico del año pasado, «al contrastar entre puntas (es decir, diciembre versus diciembre), proyectamos que el avance económico sería menor al 1% a lo largo del 2022».  « 

El Banco Central hace los deberes

El Banco Central dio dos nuevos pasos hacia adelante para cumplir con las pautas incluidas en el preacuerdo con el FMI anunciado hace tres semanas. Por un lado, oficializó otra suba en las tasas de interés, pensada para desalentar corridas hacia el dólar y asegurar el apetito por los títulos de deuda en pesos: las Leliq a 28 días rendirán 42,5% anual, un punto más que los plazos fijos minoristas. A comienzos de 2022 el organismo había avisado que comenzaría «a dejar atrás el período de políticas excepcionales generado por la pandemia», que incluían abaratar el costo del dinero.

Además, se aceleró el ritmo de devaluación diario: el dólar mayorista cerró el viernes a $ 106,78 con una suba de 1,3% en dos semanas. Tras el atraso cambiario de 2021, la intención es que la suba de la divisa acompañe la inflación.