Con el tablado todavía caliente por la histórica inflación de julio, que promedió el 7,4%, el mercado y los analistas de todo el espectro anticiparon que la tendencia sigue en agosto, especialmente en los rubros de alimentos y otros artículos de consumo masivo que, según distintas fuentes, se encaminan a superar el 6% que marcaron en julio.

Preocupada por la repercusión del tema, la pata massista del gobierno salió a demostrar actividad, enfatizó que el gabinete está en proceso de formación y combinó el argumento con gestos de empatía con los sectores de la sociedad que están sufriendo más por los aumentos, las clases medias y los trabajadores.

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Más allá de la estrategia, la gestión consistió en la revisión de los programas y acuerdos de precios vigentes, como el de carnes -denominado Cortes Cuidados- o el pacto con los laboratorios por 60 días. En la agenda cercana también están los fideicomisos para subsidiar los precios internos de la harina y el aceite, y el programa Precios Cuidados, que deberá actualizarse recién en octubre.

El objetivo apunta a controlar una de las dimensiones de los aumentos que es el factor expectativas; en cierta medida, se trata de apelaciones al compromiso y a la buena voluntad del empresariado.

Al menos de momento, como pasó con las versiones previas de la administración de Alberto Fernández, no asomó la pregunta sobre la concentración de espacios de la economía como sucede, precisamente, con la industria de los alimentos, la de bebidas, y en otros rubros que hacen a la canasta básica.

Fuentes oficiales con conocimiento de la situación remarcaron a Tiempo que la intención es «no perseguir a nadie ni mucho menos» pero sí determinar la razón de los aumentos mediante el análisis de las estructuras de costos.

Recaliente

En sus primeros días como secretario de Comercio, Matías Tombolini, tuvo una serie de reuniones que no le impidió circular en los medios, especialmente después de que se conoció el dato del Indec.

En las entrevistas periodísticas dijo que comprende el impacto que tienen los aumentos en la calidad de vida de los consumidores y planteó un mensaje de confianza a futuro a partir de la «hoja de ruta» que traza el ministro de Economía, Sergio Massa.

En esa línea, admitió que «la preocupación por la inflación es máxima» y se permitió expresiones populares, pero poco ortodoxas, como cuando declaró a una radio que está «recaliente» con los aumentos de los precios de la indumentaria. El secretario de Producción, José Ignacio de Mendiguren, fue otro de los funcionarios que paseó por los medios con esa doble estrategia de comprensión y proyección.

A la hora de la política, en el entorno de Tombolini creen que la posibilidad de bajar los precios dependerá de lo que puedan hacer tanto Massa como las facciones restantes del Frente de Todos con el déficit fiscal, el superávit comercial, el acuerdo con el FMI, las reservas y otros temas, para encaminar un horizonte macroeconómico que definen como condición sine qua non para que las medidas micro tenga el impacto que esperan.

En el fondo, entre los condicionantes perdura la interna del gobierno, y la inseguridad que genera en todo sentido, especialmente puertas adentro.

Por lo pronto, todo el poder del secretario parece reducido a la renovación de los acuerdos preexistentes. Las reuniones con la cadena de valor del sector cárnico derivaron el viernes en el relanzamiento del programa Cortes Cuidados. El acuerdo estará vigente hasta el 7 de septiembre y las partes se comprometieron «a seguir trabajando para mantenerlo por un mes más», dijo Tombolini después del acuerdo.

Agenda

Después del feriado será el turno de los laboratorios. El sector suscribió a un acuerdo para mantener sus precios un punto por debajo de la inflación, pero en julio hubo empresas que aumentaron hasta 35%. La Secretaría de Comercio quiere determinar los por qué y el objetivo, contaron, es que las empresas que contravinieron lo pautado «retrotraigan o fundamenten» los incrementos. Es decir que tendrán la posibilidad de ratificar lo aumentado.

Tombolini intentará hacer valer su competencia en comercio exterior, algo que no tuvieron los secretarios que lo precedieron; y revisará los planes de importaciones de cada firma para fiscalizar los precios que pagaron por los insumos. De todos modos, se reiteró que «si la empresa se puede justificar, el precio quedará».

La tarea parece compleja ya que suman casi 200 los productos cuyos precios están por encima de la inflación, según una estimación de Tombolini.

Otro tema de agenda es Precios Cuidados. Por ese plan hubo reuniones en la semana con molineros, fideeros (con quienes también se trata la continuidad del fideicomiso del trigo) y las cámaras de supermercados ASU, que agrupa a las grandes cadenas nacionales, y CAS-FASA, donde militan las cadenas regionales. Todavía no se convocó a la industria alimenticia y a las de limpieza y tocador, entre otras de importancia.

En el entorno de Tombolini argumentan que la idea es superar el concepto de congelamiento de precios, que asocian a versiones anteriores del programa, y pasar a una etapa de precios de referencia, que identifican con el Precios Cuidados original, que diseñó Augusto Costa en 2014.

Aunque la diferencia parece muy sutil, en Comercio confían en que ese es el camino para ordenar las góndolas. También son partidarios de una lista con menos productos porque interpretan que una canasta más amplia alienta a las empresas a generar ardides para aumentar por fuera del convenio.

Una meta adicional será asegurar el stock. Para eso también analizarán el flujo de importaciones con un enfoque de tolerancia con el formador de precios, según definieron.

Tombolini también analiza un relanzamiento de la versión de Precios Cuidados para los comercios de cercanía, en articulación con intendencias. La forma sería una canasta cuidada con productos de economías regionales o locales.

Carne: los siete cortes

El acuerdo que el gobierno alcanzó con los productores de carne y los supermercados tendrá un mes de vigencia. La propuesta consta de asado a $ 736 por kilo; nalga a $ 1009; matambre a $ 938; vacío a $ 965; falda a $ 483; paleta a $ 817 y tapa de asado, a $ 736 por kilo.

El gobierno aseguró que la oferta estará disponible en todo el país. Entre sus detalles está que se podrá conseguir de lunes a viernes en más de 1000 bocas de expendio que incluyen las grandes cadenas de supermercados: Coto, Jumbo, Plaza Vea, Disco, Carrefour, Walmart, Changomas, La Anónima y Día%, las cadenas mayoristas Vital y Makro. También participan las carnicerías adheridas a la Unión de la Industria Cárnica Argentina (UNICA) y al consorcio de exportadores ABC, que son los que proveen la carne para este programa.

El golpe al salario

Los aumentos de precios profundizan la caída del poder adquisitivo del salario dado que los incrementos de los ingresos no alcanzan a los de los precios de los artículos de primera necesidad.

La consultora Focus Market midió un retroceso del 6,7% en julio, proporcional al aumento del Indice de Precios al Consumidor. El informe privado midió una caída del 2,2% acumulada en los primeros siete meses del año.

El presidente Alberto Fernández declaró en la semana que se convocará a empresarios y sindicatos a una mesa de precios y salarios, pero la novedad sorprendió al resto del gobierno, que asegura desconocer ese llamado. Las empresas tampoco fueron convocadas formalmente, si bien varias consultadas por este medio informaron que alistan pedidos de reuniones con Sergio Massa y Matías Tombolini para la semana que viene.

Un informe de Cifra, usina de pensamiento económico de la CTA-T, indica que a lo largo de 2021 «el proceso inflacionario (fue) la variable clave para concretar esa redistribución del ingreso en favor del capital». Se refiere a un retroceso brutal en la distribución del ingreso que calculó en 3 billones de pesos que salieron de los bolsillos de los asalariados registrados y fue hacia los de los empresarios.

Cifra agrega que «En 2021, con una economía que se expandió al 10,4% y donde la industria lo hizo al 15,8%, los salarios reales cayeron 6,5% al calor del proceso inflacionario».