En julio la industria manufacturera hizo uso de un 64,1% de su capacidad instalada. Dicho de otra forma, de cada diez máquinas que potencialmente podrían estar en funcionamiento, tres y media están apagadas.

El número implica un retroceso con relación al 64,9% del mes anterior y podría tratarse del inicio a un ciclo descendiente en sintonía con el retroceso del 2,6% que en ese mismo mes arrojó el Índice de Producción Industrial Manufacturero luego de un crecimiento del 10,6% que se registró en junio con relación a mayo.

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De este modo el rebote de la industria empieza a mostrar signos de agotamiento cuya raíz podría explicarse a partir de la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores registrados y no registrados que en el último año profundizó el retroceso de los años anteriores adicionando una caída del orden del 6%.

De hecho entre los sectores que mostraron un retroceso en el uso de su capacidad destacan el de la alimentación que perdió un punto en apenas un mes al igual que el de la refinación del petróleo y los productos textiles que retrocedieron cuatros puntos y operan al 58,4% de su capacidad. La industria automotriz, por su parte, retrocedió desde un ya bajo 51,9% hasta un 41,1%.

La encuesta que difunde el INDEC dentro de su informe de producción industrial también refleja cierto escepticismo hacia adelante de parte del empresariado en la medida en que, el 61,1% cree que el uso de la capacidad instalada entre agosto y octubre mostrará el mismo comportamiento que en el mismo período del año 2020. El 50,4% considera que la demanda interna se mantendrá en los mismos niveles y el 50,6%, además, avisora un estancamiento de las exportaciones en general mientras un 58,1% prevé el mismo escenario para las exportaciones orientadas al Mercosur.