El Consorcio de Exportadores de Carnes ABC se manifestó de acuerdo con los objetivos que planteó el gobierno nacional pero rechazó las restricciones como camino para alcanzarlas: “lejos de aportar soluciones para atacar el flagelo de la informalidad y sus nefastas consecuencias sobre el sector, tiene efectos negativos económicos, financieros y comerciales, cuyo impacto final es difícil precisar en este momento, pero que conociendo los resultados de experiencias pasadas son altamente preocupantes”, argumentó un comunicado oficial.

El Consorcio ABC es el interlocutor con el que el gobierno anunció sus planes de precios cuidados de carnes para el mercado interno; tiene un perfil distinto al de la Mesa de Enlace, claramente opositora al Frente de Todos.

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Sin embargo las entidades se alinearon ayer tras la novedad referida a las exportaciones (la Mesa de Enlace aprovechó para reflotar el fantasma de la resolución 125), en una posición que después siguieron otras importantes centrales de empresarios como AEA y la UIA.

La primera es la que componen con nombre y apellido los propietarios de las empresas más valiosas del país, entre ellos Marcos Galperín, de Mercado Libre; Héctor Magnetto, de Clarín; o Luis Pagani, de Arcor.

En un comunicado difundido ayer por la tarde AEA señaló que la medida oficial “afectará a toda la cadena de valor” y que impactará en el ingreso de divisas al país, además de desalentar las inversiones. Pero remarcó que pondrá en peligro la llegada de la producción local a los mercados del mundo.

La UIA por su parte hizo saber su rechazo tras su reunión de Junta Directiva, un encuentro quincenal de todas las representaciones del país. En la gacetilla apuntó en palabras casi idénticas a las de AEA que los presentes compartieron la “preocupación” sobre el impacto que podría ocasionar la medida en el negocio del comercio exterior, en el cumplimiento de los contratos internacionales y en la inversión “en una cadena de valor muy relevante para la industria”. Asimismo destacaron el riesgo de pérdida de los mercados frente a los competidores. Los productores se refieren por ejemplo a China que en los últimos años aumentó considerablemente sus importaciones de carne vacuna argentina.

En esa línea, la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (Came) expresó Argentina “ha ido perdiendo competitividad, por lo que abrir nuevos mercados y/o mantenerlos es un trabajo y una inversión de años. El riesgo es demasiado alto pero la prioridad pareciera estar en otro lado, pese a los dólares que necesita nuestro país y ante un alarmante nivel de pobreza”. Y concluyó en un pedido para que se analice la conformación de los precios al interior de cada una de las cadenas de valor.

También se manifestó en contra la Federación para el Desarrollo Agropecuario (FADA) que presentó un informe sobre esa formación de precios en la que hizo hincapié en la carga impositiva de la carne como factor que explicaría las subas de los precios.

Entre las voces a favor de la medida oficial se destacó la del Frente Productivo Nacional que aseguró que “privilegia el mercado interno”.

En un comunicado titulado “La prioridad es la mesa de los argentinos y las argentinas” la entidad que representa a pequeños productores agrarios, cooperativas y pymes manifestó que “ante la creciente inflación, estabilizar los precios en el mercado interno se torna indispensable”.