Es moneda corriente que las grandes empresas de medios de comunicación del país se presenten como los grandes defensores de la libertad de expresión y prensa. Es recurrente ver editoriales en el periodismo escrito, radial y televisivo de los voceros de los grandes holdings de comunicación, que hablan de la “lucha” que enfrentan a diario contra el “autoritarismo” de este gobierno.

Sin embargo, ¿cuál es la realidad hoy de las redacciones? La gran mayoría de las y los trabajadores de prensa se encuentran por debajo de la línea de pobreza. Una encuesta del Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA) de junio pasado reveló que el 55% de las y los trabajadores de la Ciudad que completaron el formulario se encuentran por debajo de la canasta básica. Pero esto es solo la punta del iceberg.

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Actualmente, como Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (Fatpren), nos encontramos en plena negociación paritaria con la cámara empresaria, Asociación de Diarios del Interior de la República Argentina (Adira) por el convenio 541/08, que engloba a todas y todos los trabajadores de prensa escrita del país que no tienen un convenio propio local o provincial (como ocurre en CABA, Santa Fe y Córdoba, por ejemplo). Allí, las empresas vienen realizando ofertas salariales que mantendrían, concluido este año, a una parte importante de trabajadores debajo de la línea de pobreza de 66.400 pesos definida por el Indec.

Esta semana nos movilizamos en distintos puntos del país, con concentraciones en la puerta de redacciones, ruidazos y caravanas. Al no haber encontrado una propuesta razonable por parte de la cámara, el martes realizaremos un paro general por 24 horas en las redacciones de todo el país.

Otro caso emblemático es lo que ocurre con Jorge Fontevecchia y Perfil, donde por un lado se presenta una empresa símbolo de la competencia informativa, y por el otro se incumple la ley y las y los trabajadores de la editorial no perciben el aguinaldo en tiempo y forma desde hace cuatro años.

Entonces, ¿cuánto vale la libertad de expresión para los empresarios de medios si no están dispuestos a pagar salarios dignos y, por el contrario, mantienen a sus trabajadores en la precarización de tener que realizar dos o más trabajos para llegar a fin de mes?

La pelea por la libertad de expresión y el derecho a la información requiere un conjunto integral de medidas. Pero un primer paso para sacar al periodismo de la emergencia, sin duda, sería que aquellos que se presentan como los paladines de la libertad reconozcan la labor de sus trabajadores y paguen remuneraciones acordes. «