El coronavirus generó una crisis sanitaria a nivel mundial sin precedentes en la historia contemporánea. En respuesta, muchos gobiernos tomaron medidas drásticas y la mayor parte del mundo se encuentra en cuarentena. Los epidemiólogos y profesionales de la salud en su conjunto apoyan estas medidas mientras se trabaja a contra reloj para encontrar una vacuna. Hasta el momento, se sabe que lo más efectivo para poder detener el avance del virus es mantenernos aislados. Lo que no se sabe es por cuanto tiempo.

Es muy temprano para poder dimensionar cuan profunda será esta crisis y las consecuencias que va a generar, sin embargo algunas de ellas ya se están notando y muchas industrias corren riesgo concreto de desaparecer y dejar a millones de personas sin trabajo. Los economistas afirman que las consecuencias económicas serán de mayor magnitud que las crisis más importantes del capitalismo (1929 y 2008).

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En este contexto, la industria aerocomercial es de las más afectadas. La actividad aérea a nivel mundial es tendiente a cero a raíz de las medidas de aislamiento, el cierre de las fronteras y los aeropuertos sin autorización para operar vuelos regulares. Se considera que esta será la peor crisis de la industria aerocomercial en su historia. Debido al impacto que generó el Covid-19, se estima que para fines de mayo las empresas más grandes e importantes de la industria estarán quebradas. Según el portal Flightradar24, en la que se pueden observar los viajes aéreos en tiempo real, los vuelos diarios alrededor del mundo pasaron de un promedio de 180 mil a 65 mil durante la segunda semana de abril.

En nuestro país, en el marco del “Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio”, desde el 20 de marzo se suspendieron la mayoría de los vuelos de cabotaje e internacionales, quedando sólo los vuelos que forman parte del esquema de operaciones especiales. En el informe mensual de la Administración Nacional de Aviación Civil (Anac) de marzo 2020 se muestra, de forma contundente, cómo a partir de las medidas adoptadas se redujo a su mínima expresión la cantidad de vuelos diarios.

Los Estados están pensando políticas económicas para revertir la situación de colapso en el sector aerocomercial. En ese sentido, el gobierno italiano anunció la reestatización de Alitalia, el de Noruega está analizando estatizar Norwegian, el británico también estudia nacionalizar British Airways, mientras que las empresas estadounidenses solicitaron salvatajes millonarios y el presidente Donald Trump quiere que su gobierno tenga participación accionaria en esas sociedades.

Es probable que la intervención de los gobiernos responda a la necesidad de rescatar económicamente a las empresas para evitar la quiebra, en lugar de responder a una convicción ideológica. ¿Qué ocurrirá con estas empresas rescatadas por los Estados una vez finalizada la crisis?

Si observamos la historia reciente del sector aerocomercial en nuestro país, es inmediato transportarnos a 2008 cuando el Estado Nacional expropió el grupo Aerolíneas Argentinas y Austral. La línea aérea de bandera venía de atravesar un proceso de desguace y vaciamiento que casi la condujo a la quiebra. El Estado argentino tomó la decisión de hacerse cargo del control de la empresa porque consideró que el sector aéreo era estratégico, y que, por lo tanto, era imprescindible poseer una línea aérea estatal para el desarrollo del país. Viendo la crisis mundial generada por el Covid-19, se reafirma el sentido de la reestatización de Aerolíneas Argentinas como una decisión estratégica. Un ejemplo de ello es la realización de vuelos especiales a Shanghai en busca de insumos médicos.

La historia de la industria aerocomercial estuvo atravesada por grandes hitos que crearon y dieron forma al medio de transporte que conocemos hoy. El progreso tecnológico, las dos guerras mundiales y sus posguerras, el atentado a las Torres Gemelas en Estados Unidos, entre otros eventos relevantes, fueron causantes de cambios estructurales en el sector. Tampoco hay duda que los Estados jugaron un rol preponderante en su desarrollo, papel que fue mutando a lo largo de los años, a veces apoyando, impulsando y siendo parte activa, o desregulando y privatizando las empresas del sector.

Todos los grandes cambios y transformaciones en la aviación comercial ocurrieron luego de sucesos que sacudieron al mundo entero. El presidente Alberto Fernández, durante la inauguración del Sanatorio Antártida, dijo que “después de la pandemia todo será distinto, el mundo va a ser otro”. Entonces, ¿podemos pensar que el Covid-19 va a dar inicio a una nueva etapa? En verdad no sabemos si el coronavirus vino a implantar un nuevo modelo de organización, pero es importante dimensionar que luego de él y la crisis que generó, se va a comenzar a discutir cada eslabón que conforma el sistema de transporte aéreo. Sin duda estamos frente a una oportunidad para repensar qué sector queremos tener y que lugar va a ocupar el Estado en él.