Aunque las elecciones legislativas se realizan hoy, en el cierre de la semana la expectativa para muchos estaba puesta en el lunes por las especulaciones relacionadas a la cotización del dólar y su posible impacto en la dinámica de los precios.

El viernes la moneda estadounidense cotizó oficialmente $100,11 y el blue, que subió durante la semana, en la jornada final bajó $ 6,50 para cotizar a $200.

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En la misma jornada en los mercados internacionales hubo aumentos importantes en los commodities. La soja subió U$S 8, para llegar a los U$S 430 por tonelada, y el trigo que trepó por encima de los U$S 300 por tonelada, a niveles que no alcanzaba desde 2012.

En una economía en la que la inflación se explica en buena medida por las expectativas del mercado, la combinación de esos factores genera preocupación. La coincidencia con las elecciones de medio término y la relación de fuerzas que se prevé para después agravan el cuadro.

La situación es especialmente delicada con los precios de los alimentos. Esta semana el Indec informó que la inflación de octubre fue del 3,5% (52,1% interanual) con una incidencia determinante de esos productos, que treparon un 3,4% interanual arrastrados por la suba de os panificados y otros artículos industriales como el café, la yerba mate, el azúcar y las golosinas. También fue central la apreciación de frutas y verduras en todo el país.

El congelamiento de precios que definió el gobierno comenzó a regir en la última semana de octubre, por lo que tuvo baja incidencia en la inflación del mes. Se estima que su impacto será mayor en el informe de noviembre.

Pero para otras fuentes, los alimentos aumentaron más. El Instituto Estadístico de los Trabajadores (IET), de la Umet, midió una suba del 4,7% en el mismo mes. En cambio, Orlando Ferreres & Asociados (OJF) reportó una suba del 2,6%.

Como propuesta desde la política, el gobierno intenta mantenerse activo con las reuniones entre los distintos eslabones de la cadena de valor, a los que les viene informando listas de precios congelados. En el inicio de la semana recibió a referentes de los pequeños comercios barriales y autoservicios junto con sus proveedores mayoristas. El secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, los conminó a acordar un listado de precios que satisfaga igualmente a las dos partes: los mayoristas quieren trasladar los valores que reciben de las fábricas y los comercios de barrio exigen que la lista garantice al menos un 22% de rentabilidad. Según confiaron en el sector, el titular de la Cámara de Autoservicios Mayoristas (Cadam), Victor Fera, estaba al cierre de la semana intentando reunir a las partes para avanzar con el acuerdo.

Insumos

Menos resultados hay con otros sectores importantes en la formación de precios como los fabricantes de insumos difundidos, con los que se viene postergando una reunión. Esta semana Feletti dijo en una entrevista con El Destape que hay avances. El funcionario dio algunos datos sobre los precios que se pagan por los envases, que llega al 35% del valor del producto en determinadas industrias, como la cosmética. Pero aunque demostró manejo del tema, el funcionario declaró que la prioridad es de la alimentación y los medicamentos.

Panorama

La proyección de los analistas es poco auspiciosa. PxQ lamentó que con los precios congelados, el gobierno dejó de lado “la única herramienta anti-inflacionaria de 2021, que venía siendo la utilización del tipo de cambio y las tarifas como anclas nominales”. En este escenario, la inflación podría terminar en el orden del 50% este año constituyendo un riesgo para 2022 que podría venir con ajuste de tarifas en el marco de un acuerdo con el FMI.

Por su parte, la consultora LCG advirtió que la espiral entre la brecha cambiaria y las reservas que se vio en los últimos días podría ser la antesala de una escalada de precios difícil de cortar. En la segunda semana de noviembre LCG midió una inflación del 0,8% en alimentos, con una aceleración de 0,6 puntos porcentuales contra la semana previa.