En lo que va del año, el Banco Central aplicó sucesivas subas en la tasa de referencia, que pasó del 38% al 47% anual. En la entidad no descartan nuevos ajustes, pero creen que el tramo principal de ese sendero ya fue recorrido.

El principal argumento en ese sentido es que la tasa efectiva (la que surge de capitalizar los intereses en cada vencimiento) ya superó el 58% anual. Insistir con esa fórmula no solo afectaría los planes de inversión del sector privado, al que le resultaría muy difícil financiarse para sus necesidades productivas, sino las propias cuentas del Banco Central: se estima que los intereses acumulados por las Leliq y pases activos otorgados a entidades financieras, que son remunerados de acuerdo a esa tasa, ya pasaron los $ 500 mil millones en lo que va del año.

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En todo caso, las miradas giran hacia la Secretaría de Finanzas, que en las últimas colocaciones de deuda no logra seducir a los inversores en la magnitud que necesita para cubrir sus necesidades. En abril, por primera vez en muchos meses, el rollover (la proporción de vencimientos que logran ser refinanciados) estuvo por debajo del 100 por ciento.

Además, la mayoría de las colocaciones son en instrumentos con cláusula de ajuste CER (equivalente a la inflación), lo que marca la idea de los inversores de que los precios seguirán ganando la pulseada a las tasas. “Esto pone de manifiesto dos temas importantes: la capacidad para seguir renovando deuda sin ofrecer ajuste por CER y la dificultad de colocar deuda más allá de 2023”, opinó un informe del grupo Consultatio.

Esa fallida refinanciación obligó al BCRA a auxiliar al Tesoro con otros $ 80 mil millones, según los datos conocidos en la última semana. Esto elevó el total del primer cuatrimestre a $ 202 mil millones. A este ritmo, la meta anual exigida por el FMI de que la asistencia del organismo monetario quede por debajo del 1% del PBI no ofrece demasiado margen para los próximos meses.