A tono con el nuevo discurso del gobierno nacional, el presidente del Banco Central (BCRA), Federico Sturzenegger, aseguró este miércoles que en la Argentina no existió una corrida cambiaria a pesar de la devaluación del peso del 25% en dos meses y subrayó que la “turbulencia” ya fue superada. Además, defendió la meta de inflación del 15% para este año aunque en los primeros cuatro meses del año el costo de vida acumula un alza del 9,6%, y subrayó que las tasas del 40% no generan problemas en la inversión ni en el giro comercial de las empresas, no obstante la acumulación de informes que indican lo contrario.

Sturzenegger vertió estos conceptos en una conferencia de prensa a sala llena en el BCRA, aunque muchos de los presentes eran los propios funcionarios de la autoridad monetaria, además de economistas y banqueros.

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Para el titular del Banco Central, en la Argentina no existió una corrida bancaria porque no variaron los depósitos bancarios, ni en pesos ni en dólares. “Volatilidad”, “turbulencia”, “sucesos”, “episodio”, fueron las palabras que eligió para describir la corrida contra el peso de los últimos dos meses.

Ante las preguntas de los periodistas sobre las marchas y contramarchas en las medidas que adoptó el Central durante la crisis, indicó que “fue el mercado el que nos dijo ‘esto no es suficiente’. El mercado no se había expresado con tanta claridad hasta entonces”, en referencia al momento en el que el Consejo de Política Monetaria resolvió llevar la tasa de interés de referencia al 40%.

Detalló además, como ese Consejo fue modificando su evaluación de los sucesos: primero, consideró que un sector de los inversores extranjeros había resuelto vender sus tenencias de Lebacs por la aplicación del impuesto del 5%. De allí derivó la decisión de vender dólares para sostener el precio del peso. Pero fue un error: “No era sólo un cambio de portfolio”, recordó.

Luego, ante el shock global que derivó en la devaluación de las monedas de Turquía, Indonesia y Brasil, entre otros países emergentes, el Consejo llegó a la conclusión de que la Argentina también debía devaluar. A partir de ese momento, las intervenciones del Central fueron medidas de forma tal de permitir la devaluación limitada. En esos días, el BCRA quemó reservas mientras el peso perdió valor.

Por último, “se fue a un tipo de cambio no consistente”, dijo Sturzenegger. Es decir, la especulación atacó el peso con la idea de una profundización de la devaluación. “Allí le pusimos un parate”, señaló. Eso sucedió el último lunes, cuando el BCRA puso a la venta U$S 5000 millones a $25 en el mercado mayorista.

Sturzenegger entendió que todos estos vaivenes tuvieron que ver con las presiones del mercado. “El mensaje del mercado en las últimas semanas nos ha hecho reflexionar y cambiar algunas cosas”, indicó.

Consultado sobre la inflación de este año y el impacto que la carestía tendrá sobre las personas que tomaron créditos hipotecarios, Sturzenegger aseguró que “la inflación va para abajo. Que se queden totalmente tranquilos los que tomaron créditos”.

“En líneas generales, el proceso de desaceleración de la inflación sigue vigente. Tuvimos algunas dificultades por la concentración de ajustes en los precios regulados en el primer trimestre”, explicó. En ese sentido, auguró que “la inflación de mayo estará por debajo de la de abril gracias a la ausencia de los precios regulados”.

Consultado sobre cambios posibles en la meta de inflación dados los niveles de alza de precios del primer cuatrimestre, respondió de una manera tangencial: “La meta es la meta”.

En relación con el impacto en la economía de las tasas en el nivel del 40% anual, el presidente del BCRA dijo que “las tasas altas fijan expectativas” y que “no vemos ningún problema con la tasa al 40%. Al contrario”.

Describió que la economía creció con tasas del 26,75% anual durante buena parte del año pasado y agregó: “Con estas tasas hemos convencido a algún inversor” para que adquiriera los bonos BOTE que emitió el martes el Ministerio de Finanzas a una tasa fija anual del 20% durante cinco años.