La pandemia de Coronavirus está haciendo estragos en la economía global. El gobierno nacional acaba de tomar las primeras medidas drásticas para enfrentar la expansión de la enfermedad a partir de la suspensión en el dictado de clases de todos los niveles educativos por un plazo de quince días así como las licencias para personas en situación de riesgo.

La decisión oficial no solo impactará sobre los niños y niñas en edad escolar sino también sobre los padres y madres que deben garantizar su cuidado y que, por las características de la enfermedad, no deberían optar por los abuelos. Por eso se espera que, tanto en el sector público como en el privado, se registre un fuerte ausentismo en los lugares de trabajo además del cierre preventivo o modalidad de trabajo a distancia en empresas, fábricas y oficinas públicas.

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Así las cosas, si bien todavía parece prematuro establecer un impacto definitivo sobre la actividad económica, consultoras privadas estiman una caída adicional del PBI de entre 0,5 y 0,3 puntos que implican una pérdida de alrededor de $ 150 mil millones.

Con todo, el mercado de capitales ya descuenta un fuerte parate en la economía local, un derrumbe en el precio de las commodities con impacto en el comercio exterior y complicaciones en la renegociación de la deuda externa con los acreedores. Por ese cúmulo de hechos, el lunes se produjo un nuevo derrumbe de las acciones de empresas que cotizan en la Argentina, en las ADR (empresas locales que emiten bonos que cotizan en Wall Street), los bonos soberanos y el riesgo país se disparó hasta los 3500 puntos.

De hecho, el índice Merval, que da cuenta de los valores en la bolsa local cayó un 7,9% ubicándose en poco más de 26 mil puntos con impacto especial en el sector financiero. Por caso, la cotización de las acciones del grupo Galicia retrocedieron un 13%. Pero peor aún fue el desempeño de las acciones de empresas argentinas que cotizan en Wall Street. Los ADR, ese es su nombre, se derrumbaron en la jornada de hoy hasta un 35% para el caso de la Corporación América del grupo Eurnekián que administra varias empresas en seis sectores distintos e incluye a Aeropuertos Argentina 2000.  

Los bonos soberanos cayeron hasta un 12% para los títulos de más largo plazo generando una suba del riesgo país hasta los 3.554 puntos que indican niveles de default. Hay que recalar hasta 2005 para encontrar que ese índice elaborado por el JP Morgan se ubique en valores tan extremos. Por caso y, a modo de ejemplo, en septiembre de 2001 ese indicador rondaba los 1700 puntos. A fines de diciembre de ese año había alcanzado los 5.500 puntos.

La otra cara de la moneda es el impacto que produjo la política agresiva de la FED que llevó la tasa de interés a valores cercanos a cero con el propósito de estimular la economía aunque, el mercado, lo interpretó como una percepción de la profundidad de la recesión que se avecina. Por eso los índices de Wall Street (Dow Jones, S&P y Nasdaq) cayeron, en promedio, un 12%.

Distintos especialistas ya dieron cuenta de que, los derrumbes de las acciones globales no guardan proporción con el impacto sobre la economía real que está probando la pandemia y que existe el riesgo de que, en rigor, el coronavirus este oficiando de disparador inesperado de una crisis financiera especulativa. En otras palabras, que esta crisis haya «pinchado», prematuramente, la burbuja que atraviesa la bolsa de Wall Street.

Así las cosas, el cuadro agrava las condiciones de renegociación de la deuda en varios frentes. Por un lado los títulos soberanos cotizando a precios de fondos buitre y, por el otro, generando dificultades para que el gobierno pueda presentar un pronóstico económico creíble que de sustento a cualquier propuesta de reestructuración. Por eso, se espera que el gobierno redefina los plazos límite para ofrecer un canje definitivo que ya no serían antes del 31 de marzo.