El Directorio del Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó la tercera revisión del acuerdo stand by con Argentina, lo que habilita a las autoridades del gobierno nacional a girar unos 10.800 millones de dólares hacia las cuentas del país.

De esta forma, el FMI habrá entregado a la Argentina casi 39 mil millones de dólares desde el 15 de junio del año pasado. El FMI no se expidió acerca de la venta de dólares para satisfacer la demanda local.

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Si bien se daba por descontado que el FMI daría su visto bueno tanto a la revisión como a la entrega del dinero, a pesar de algunos incumplimientos argentinos por los que debió solicitar un “perdón” (waiver, en inglés), no se preveía la dureza del comunicado que emitió Christine Lagarde, la titular del FMI.

En primer lugar, el Directorio del Fondo apuntó hacia el que aparece como uno de los puntos más débiles del esquema financiero del gobierno: la caída de la recaudación. El organismo multilateral de crédito  FMI ya anticipó que los ingresos fiscales estarán por debajo de las previsiones durante los primeros seis meses del año.

En el entorno del presidente Mauricio Macri intentaron reducir el impacto de la caída de la recaudación de marzo, que estuvo 16 puntos porcentuales por debajo de la inflación, y que marcó el quinto mes consecutivo con esta relación negativa.

Lagarde consideró que la administración de Cambiemos deberá reducir aún más los gastos y aumentar los ingresos fiscales. “Será crítico actuar continuamente con prudencia en la ejecución de los planes de gasto y tomar otras medidas para incrementar los ingresos fiscales a fin que la posición fiscal de 2019 llegue al balance primario”, dijo.

Medidas de fondo

En segundo lugar, la declaración de Lagarde apuntó hacia las reformas estructurales que el FMI le reclama a la Argentina pero que había asegurado que no plantearía. El encargado del FMI en la revisión de las cuentas argentinas, Roberto Cardarelli, aseguró a los funcionarios nacionales en su última inspección, en febrero pasado, que las reformas podrían postergarse hasta 2020, es decir una vez que pasasen las elecciones presidenciales.

Pero ahora Lagarde volvió sobre el tema. Aseguró que “Las reformas del lado de la oferta son esenciales” y que, en ese sentido, “Las prioridades incluyen esfuerzos adicionales por crear un sistema tributario menos distorsionador, promover una mayor competencia en los mercados internos de productos, eliminar las barreras al comercio internacional y a la inversión extranjera, afianzar la gobernabilidad, hacer frente a la corrupción y promover la equidad de género”.

En tercer lugar, el FMI reclamó “la construcción de un apoyo amplio” para que estas reformas puedan avanzar por medio de “una implementación continua y resuelta” del gobierno. No ha sido la política del macrismo, que en sus primeros dos años de gobierno logró consensos “a la carta” en el Congreso según cada necesidad; mientras que el año pasado ese esquema voló por los aires con la devaluación y el Poder Ejecutivo prácticamente gobernó solo, con un Congreso que tuvo la menor cantidad de sesiones desde la vuelta de la democracia.