Desde Washington, el Director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, Alejandro Werner, anunció que el organismo tiene previsto revisar hacia el alza las metas inflacionarias para la Argentina en 2019, y además marcó que ve “un riesgo considerable” si tras las elecciones presidenciales de fin de año, a raíz del resultado, se produce un giro importante en la política económica.

“Claramente un cambio en la agenda económica podría tener un impacto importante en los movimientos favorables que hemos visto en los mercados financieros y en la economía argentina que esperamos se den en 2019″, aseguró Werner, en el marco de la difusión de la Actualización de las Perspectivas Económicas para América Latina y el Caribe.

Sumate y apoyá el periodismo autogestivo

ASOCIATE

“La probabilidad es que revisemos al alza nuestra expectativa de inflación por encima del 20 por ciento que tenemos, principalmente porque el cierre de 2018 fue mucho más alto que el nivel que teníamos anteriormente”, reconoció el economista. “Las expectativas de inflación van a bajar lentamente, porque están alrededor del 28 o 27 por ciento para 2019 entre los analistas, pero una caída desde una tasa cercana al 50 por ciento a una tasa del 28 o 27 por ciento no es una caída lenta”, remarcó Werner. “Hay que enfocarse en el cambio de tendencia, que va a ser importante en 2019”, resaltó.

La contracción de la economía argentina será del 1,7 por ciento según el organismo. “A partir del segundo trimestre la economía empezará a crecer, empujada por un aumento del salario real, una caída de las tasas de interés y la estabilidad que hemos visto en las variables financieras en los últimos meses”, aseguró Werner.

Elecciones y “apetito de reforma”

“El gobierno argentino ha mostrado un compromiso muy fuerte”, destacó. Y enfatizó: “Para la recuperación de la inversión en la Argentina va a ser muy importante saber cuál va a ser el marco de políticas no sólo de 2019, sino de los próximos cuatro años”.

Justamente por eso las elecciones serán cruciales. “Un giro político y un cambio importante en la dirección económica siempre ha sido un riesgo considerable”, advirtió Werner. “Todo el ruido asociado a una elección limita la velocidad en la cual el proceso (económico) se tendría que dar hacia parámetros más consistentes con economías estables, en donde la duración y la madurez de la deuda pública es más larga, en donde el sistema financiero empieza a tomar riesgos que cubren un plazo mayor, y en donde la inversión privada tanto doméstica como extranjera empieza a aumentar”, argumentó. En general, el FMI prevé que América Latina crezca el 2 por ciento en 2019 y 2,5 por ciento en 2020. Y entre los riesgos internos que podrían afectar las potenciales inversiones, Werner mencionó “una menor confianza por la incertidumbre política en Brasil y México, así como la incertidumbre relacionada con las elecciones en Argentina. En Argentina, las elecciones generales que se realizarán en 2019 podrían reducir el apetito de reforma”,
insistió.