La ministra de Salud, Carla Vizzotti, admitió este martes que el Gobierno “está trabajando” en la elaboración de un plan para realizar cambios en el servicio de salud con el que se atiende la población.

Esta confirmación oficial llega justo cuando se hace más intensa la pelea de las empresas de medicina prepaga con el gobierno. Este miércoles las firmas presentaron ante la justicia el pedido de un amparo para poder elevar las cuotas que cobran a sus afiliados. Según la medicina privada, el gobierno las está asfixiando económica y financieramente para obligarlas a sumarse a este cambio.

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El lunes, la vicepresidenta Cristina Fernández repitió su idea de que se debe ir hacia un “sistema integrado” de salud en el que estén incluidas las tres patas que lo conforman: el sistema de salud pública, las obras sociales y la medicina privada. Ese esquema generó rechazos tanto entre los sindicatos como entre las empresas, pero tampoco tuvo consenso dentro del propio gobierno.

Ahora Vizzotti reveló que “se está trabajando en eso” y que “se vienen llevando a cabo reuniones con sindicatos, obras sociales y el sector privado”.

“Estamos trabajando en conjunto, viendo que los programas de calidad, acceso y equidad se puedan trabajar cerca de la seguridad social, del sector privado. La pandemia fue una oportunidad para entender que la salud es una sola. De toda crisis se genera una oportunidad”, afirmó durante su visita al CCK, donde se montó un vacunatorio.

La funcionaria abundó que “se está trabajando con todas las jurisdicciones y áreas del sector privado, con PAMI y con la Superintendencia de Servicios de Salud, no solo para generar acciones preventivas sino para fortalece el acceso a la salud en un momento donde el financiamiento del sistema de salud está en un momento crítico”.

Sorpresivamente, el ministro de Salud porteño, Fernán Quirós, coincidió con la propuesta de la vicepresidenta y fue cauto a la hora de caracterizarla. En la mañana del martes, durante su habitual conferencia de prensa, dijo que “el sistema de salud tiene un conjunto de áreas que requieren coordinación e integración, eso es indiscutible y la pandemia vino a demostrar que era indispensable”. Y en ese sentido agregó: “El sistema requiere mejorías y una nueva mirada sobre la situación que hemos vivido. También es cierto que la complejidad del sistema de salud en Argentina es de tal magnitud que eso merece mesas amplias de dialogo y búsquedas de un camino en común para construir un sistema de salud mas potente y mas orientado a resolver los nuevos desafíos del futuro”.

A la Justicia

Más allá de los modos (CFK observó que la pandemia obligó a una integración “a las patadas” y pidió “sentarse a discutir cosas concretas”), hay una confluencia hacia la necesidad de cambios, aunque es probable que los objetivos de unos y otros no sean los mismos.

En el sector de la salud privada consideran que el gobierno “los quiere estatizar”, según dijo en la tarde de este mismo martes Claudio Belocopitt, titular de la Unión Argentina de Salud (UAS) y de la empresa Swiss Medical, una de las prestadoras más importantes de salud prepaga del país.

Según el empresario, el gobierno busca estatizar “de hecho” al sector, para lo cual las autoridades lo asfixian económicamente. Ante ello, anunció que la UAS presentará mañana ante la Justicia una “medida cautelar urgente” en la que solicitará “el cumplimiento de la Ley de Medicina Privada”, con el objetivo de aumentar las cuotas que las prepagas le cobran a sus asociados.

El argumento de Belocopitt es que si se aplica la ley, el sector saldríá ganando. Sin embargo, entre diciembre y mayo, las prepagas recibieron autorizaciones de cuatro aumentos que acumularon un 25,5%, décimas por arriba de la inflación acumulada en el período. Y durante el macrismo, el de las prepagas fue de los pocos sectores que le ganó tanto al Índice de Precios al Consumidor como al Índice de Precios Internos Mayoristas. En 2020 pudo incrementar sus tarifas un 10 por ciento.