El gobierno mostró su optimismo sobre una pronta salida de la crisis económica y una fuerte mejora en el nivel de actividad para 2020. Lo hizo al presentar en el Congreso su informe de avance en la elaboración del presupuesto nacional para el año que viene. El documento, elaborado en cumplimiento de la ley 24.629, contiene los lineamientos macroeconómicos bajo los cuales se elaborará el cálculo de gastos y recursos para el próximo ejercicio.

En ese sentido, la Secretaría de Hacienda prevé, sin dar cifras concretas, que la inflación de este año estará por debajo del 40% que pronosticó el conjunto de los analistas y centros de estudio consultados por el Banco Central. De la misma manera, la actividad repuntará y ayudará a recortar la caída del producto bruto interno a 0,8% para 2019. Como referencia, el relevamiento del Central estima que esa merma será de 1,4%.

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El gran despegue se produciría el año próximo, para el que el Ejecutivo espera un alza del PBI de 3,5%. «Estimamos que esta expansión será liderada por la inversión y por el buen desempeño que continuarán mostrando las exportaciones, y que también jugará un papel importante la recuperación del consumo privado. Esta dinámica positiva será parcialmente compensada por la recuperación de las importaciones y por la reducción del consumo público previsto», señala el informe. El objetivo fiscal será lograr un superávit primario de 1% del PBI, tal lo prometido al Fondo Monetario Internacional, mientras que la expectativa de inflación medida de punta a punta fue fijada en 26,1%.

Aunque ese crecimiento suena desmedido en el marco de la actual depresión que ya lleva cinco trimestres, el gobierno cree que será factible de alcanzar por las reformas efectuadas en los últimos tiempos. Entre ellas el documento cita las modificaciones impositivas que achicaron la presión tributaria sobre las empresas, en busca de dotarlas de mayor competitividad, y la firma de acuerdos comerciales como el pactado la semana pasada entre el Mercosur y la Unión Europea. También deposita sus esperanzas en la recuperación de las exportaciones, sólo viable después de un ajuste en el tipo de cambio que duplicó el valor del dólar y descalabró los precios relativos. «La economía ha aumentado su resiliencia», se ufana el texto. «El programa económico de los últimos tres años y medio sentó las bases para crecer de manera sostenida y avanzar de forma definitiva en la reducción de la pobreza», agrega.

En el avance girado a los legisladores, en tanto, no se hace mención al esfuerzo que será necesario para atender los gravosos servicios de la deuda pública, rubro que en el año en curso insumirá más de 3% del PBI. Para conocer en profundidad ese ítem habrá que esperar a la presentación del presupuesto en la Cámara de Diputados, que tiene como fecha límite el 15 de septiembre.