En sus primeras declaraciones tras asumir su cargo, el nuevo presidente de la Unión Industrial Argentina, Daniel Funes de Rioja, reclamó un acuerdo del gobierno con sus principales acreedores, el Fondo Monetario Internacional y el Club de París.

“No quiero imaginar hipótesis respecto de un default, pero es necesario normalizar esta situación, acceder al crédito internacional y crecer”, sostuvo Funes de Rioja. “Es importante desde el punto de vista de apertura del crédito internacional que significa cumplir los compromisos con la viabilidad de poder asumirlos, teniendo en cuenta una pandemia que implica restricciones y limitaciones en la producción”, afirmó el abogado, quien llegó a la presidencia como titular de la Copal, la cámara que agrupa a las productoras alimenticias.

También podés leer: Funes de Rioja asumió la presidencia de la UIA y retomó la agenda de reformas económicas

El nuevo jefe de la agrupación industrial justificó su posición en las necesidades del sector para contar con insumos importados que le permitan mantener en marcha sus procesos. “Es importante la solución razonable del problema de la deuda, así como propiciamos la solución del acuerdo con los bonistas. Hoy estamos aún en los sectores esenciales con dotaciones reducidas, a veces con problemas de insumos que también están con producción reducida e implica restricciones, y restricciones de consumo. Pero la situación tiene que tender hacia la lógica del proceso global”, dijo Funes de Rioja.

Las declaraciones implican un posicionamiento de las nuevas autoridades de la central fabril en un tema delicado para la gestión del gobierno, que desde hace meses viene negociando una refinanciación de la deuda con el FMI. En los últimos tiempos se sumó la situación con el Club de París, acreedor con el que Argentina no cumplió una deuda de U$S 2.400 millones que vencía en mayo.

El año pasado, el anterior titular de la UIA, Miguel Acevedo, también se había expresado sobre el tema, aunque desde un ángulo diferente. Si bien había abogado por un acuerdo (“las empresas necesitan desesperadamente crédito para crecer”, fue su razonamiento), pidió que el organismo aflojara sus requisitos para la celebración de un nuevo programa: “Nos tienen que dar tiempo y una quita para resolverlo”, había dicho.