El nivel de endeudamiento es bajo si se toma en cuenta lo que está colocado en el mercado. En total se ubica en el orden del 50% del PBI pero hay que tomar en cuenta que hay mucha deuda intergubernamental, con organismos como la Anses y el BCRA. 

La que está colocada dentro del gobierno y con organismos internacionales equivale a unos 20 puntos del PBI con lo cual, por fuera del gobierno, en el mercado, hay una deuda que equivale al 30% o el 35% del PBI. El problema es que viene creciendo a gran velocidad. 

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Pero esas colocaciones se han acelerado como resultado de un déficit fiscal muy alto. La deuda por sí misma no es un problema, lo que importa es el déficit fiscal que es su contrapartida. Reducirlo es la única forma de bajar la intensidad del endeudamiento. 

La política del BCRA de mantener un alto stock de Lebacs es riesgosa porque una vez por mes hay que salir a renovar $500 mil millones. Pero si el BCRA tiene éxito en su política monetaria, el stock de Lebacs va a ser alto pero los intereses se van a ir reduciendo porque las tasas van a acompañar la inflación. Es complicado porque vas duplicando la apuesta en cada período pero, si tenés éxito, con el tiempo se irán licuando los pagos.

La deuda es sustentable con determinadas condiciones. Si hubiera un programa fiscal a cinco años que plantee que en ese período se garantiza el equilibrio fiscal, entonces se podría incrementar la deuda en forma paulatina y decreciente pero a sabiendas de que en ese período se corta.  En esas condiciones el nivel actual es aceptable. 

Por el contrario, sin ningún plan, el déficit no va a bajar y entonces sí representa un problema. Podemos decir que hay un nivel de deuda que es suficiente para tener un plan de mediano y largo plazo para bajar el déficit fiscal.

Para bajar el déficit fiscal hay que tomar medidas más duras. La presión tributaria no se puede subir más. Argentina hoy tiene una carga tributaria que equivale a la de los países más caros del primer mundo pero sin dar una contra prestación del mismo nivel. 

Hay dos opciones, una que la economía empiece a crecer más fuerte y el mismo gasto se licúe en un PBI mayor. La otra es contar con un programa fiscal para bajar el gasto público. 

Para generar un mayor crecimiento económico es necesario bajar la presión tributaria y que, además, se simplifique el sistema que hoy es complicadísimo. Hay 94 impuestos con 60 mil normas que los regulan a nivel nacional, provincial y municipal. Para una Pyme implica una complejidad enorme porque, además, hay retenciones que a veces las llevan a pagar de más sin reintegro. 

La reforma tributaria que están planificando es posible que no reduzca impuestos pero simplifique los que existen. Hay que pensar en normas de defensa del contribuyente creando la figura del ombudsman para contribuyentes.