La virulencia de la tercera ola de Covid-19 amenaza la continuidad de la producción. Ya no se trata de las medidas de restricción dictadas por el gobierno y que ya no rigen. Ahora es la acción del propio virus que crece en forma exponencial y afecta por la vía del contagio directo y los contactos estrechos.

Pablo Biró, titular del sindicato de pilotos, alertó sobre el riesgo que existe en el cumplimiento de las frecuencias en la temporada turística como resultado de los contagios y aislamientos masivos del personal. En la semana de Navidad y Año Nuevo, según la agencia Efe, se suspendieron a escala global 6000 vuelos por ese motivo. La cámara de aerolíneas estadounidense reclamó reducir de diez a cinco los días de aislamiento indicados por el protocolo vigente. La propuesta es resistida por los sindicatos.

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Una situación similar atraviesa a los guardavidas de Mar del Plata, que sufren el aislamiento de la mitad de sus 700 agentes. Si bien pudieron ser reemplazados, las dotaciones se encuentran al límite. Según declaró a Radio Con Vos el líder de la Unión de Guardavidas Agremiados, Diego Sánchez Cabezudo, ya elevaron su reclamo para acceder en forma urgente a las terceras dosis de la vacuna y, paradójicamente, solicitan una flexibilización de los protocolos para minimizar el aislamiento de los contactos estrechos así como el acceso a testeos particulares.

La Asociación Metalúrgica de San Nicolás informó que el promedio de ausentismo en pymes metalmecánicas escaló al 30% esta semana, duplicando los de la semana anterior. Ternium Argentina registra una positividad del 9% en los 600 testeos diarios que realiza en sus cinco plantas.

La ministra de Salud, Carla Vizzotti, justificó la modificación de los protocolos de aislamiento el 29 de diciembre pasado señalando que «se busca evitar los aislamientos masivos por el impacto económico». En esa orientación se inscriben la tendencia a desestimular el testeo de contactos estrechos y el autotest que, por su naturaleza, dificultan el acceso a licencias laborales. Los «nuevos criterios de testeos» disponen la presunción de contagio para contactos estrechos con síntomas y no indican testeo para asintomáticos.

La tendencia es global. La cadena Starbucks dispuso en Estados Unidos la obligatoriedad de la vacunación o, en su defecto, la exhibición de un test a expensas del empleado. En caso de contagio, la empresa cubrirá el salario en hasta cinco días pero con un límite de dos contagios. En España, según datos oficiales, las licencias por coronavirus afectaron en diciembre a 566 mil empleados multiplicando por siete las registradas en noviembre.

En la Argentina, una trabajadora de Burguer King, Florencia Rodríguez, denunció que la empresa la obligó a volver a trabajar a dos días de dar positivo y cuatro de presentar síntomas mientras, además, persistía con un cuadro febril. Todo bajo amenaza de perder el presentismo.

A su vez, crecen las presiones para formalizar lo que ya ocurre por la vía de los hechos. Antonio Aracre, CEO de Syngenta, señaló el miércoles a FM La Patriada que «los ausentismos llegan al 20% por los contactos estrechos derivados de la variante Ómicron» y adelantó que «la ministra de Salud se comprometió a armar un protocolo más flexible».

Precisamente, fue uno de los temas que se abordaron en la reunión que el jueves mantuvieron junto con el ministro de Economía, Martín Guzmán, y la propia Vizzotti, dirigentes de la CGT y directivos de Toyota, Unilever, Natura y la propia Syngenta.

Un dirigente sindical presente en el encuentro confirmó que se avanzó en un compromiso para «armar una mesa de trabajo entre el Ministerio de Salud, las empresas y los sindicatos para establecer protocolos de manera que preventivamente podamos reducir el nivel de ausentismo y que no se pare el crecimiento de la economía».

Para el secretario de prensa de la CGT, Jorge Sola, «la decisión de revisar protocolos parte de una visión más sanitaria que económica. También tiene que ver con la saturación de la gente y la necesidad de recuperar la normalidad, pero está fundamentado en un aspecto médico. Es correcto ir en ese sentido».

Gastón Valente, abogado laboralista y representante de la CTA en el comité permanente de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, señaló que «la historia de flexibilizar viene de la resolución conjunta N° 4 de Trabajo y Salud, que llamaba a volver a trabajar cuando el presidente estiraba la emergencia sanitaria con un DNU. Antes de flexibilizar protocolos deberían sancionar los comités mixtos para trabajar en la prevención o aplicar testeos masivos».

El intento de las patronales, en estas condiciones, puede ser un arma de doble filo y profundizar el problema que se pretende soslayar. «

Los CEO reclamaron un «pase sanitario laboral»

Reunidos en el Palacio de Hacienda, empresarios exploraron la posibilidad de que el gobierno implemente un “pase sanitario laboral” que imponga en los hechos la vacunación obligatoria para trabajadores. Trascendidos periodísticos aseguraron que la CGT había acompañado el reclamo, pero el secretario de prensa de la CGT, Jorge Sola, presente en la reunión lo desmintió categóricamente: «Lo planteó el sector empresario y la ministra tomó nota pero no se discutió. Marcamos la preocupación por la salud, porque el pico de contagios es muy alto». Sobre la posibilidad de avanzar en ese sentido, el abogado laboralista Gastón Valente señaló que «las patronales piden que los trabajadores no tengan el derecho de no vacunarse como tienen todos. Defienden las vacunas pero quieren tener la libertad de no dar tarea a los no vacunados, descontarles el día y finamente echarlos. Es inconstitucional».