El Banco Central sacrificó este martes U$S 150 millones de sus reservas en un intento por evitar que el dólar se escapara nuevamente. A ese monto se le agregaron otros U$S 60 millones que la entidad subasta todos los días por cuenta y orden del Tesoro. El vuelco de billetes en plaza logró detener la cotización en $ 55,80 en el mercado mayorista, mientras que en el promedio de venta al público en bancos y entidades financieras terminó a $ 58,33, con subas de 5% y 2% respectivamente en relación a la víspera.

En varios pasajes de la jornada, la divisa superó la barrera de los 60 pesos, al igual que el lunes. Sin embargo, la intervención del Central por segundo día consecutivo recortó vuelo a la corrida. La entidad también apeló a una nueva suba de tasas con el mismo objetivo: renovó Leliq por $ 272 mil millones a un promedio de 74,85% anual.

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La impresión generalizada en la City es que luego de la aplastante derrota sufrida por el oficialismo en las elecciones primarias del domingo se consolida un nuevo piso del dólar en torno a los 55 pesos. El objetivo del Central, que ya entregó U$S 255 millones de sus reservas en dos jornadas, es evitar que vaya mucho más allá de ese valor, aunque le cuesta lograrlo. En las dos ruedas de esta semana, el alza acumulada es de 12 pesos.

Lo que se disparó nuevamente fue el riesgo país. El índice, que elabora la empresa financiera JP Morgan y que expresa la sobretasa que el mercado exige a los bonos soberanos de un país, llegó a los 1.741 puntos, el nivel más alto desde 2009. La razón es la venta masiva de esos activos por parte de los inversores, que temen que esos títulos no puedan ser pagados en tiempo y forma.

Los números sumergieron en un mar de reuniones al equipo económico, que no encuentra manera de dar alguna señal de tranquilidad a los mercados. El gobierno sufrió en carne propia esas turbulencias a la hora de buscar fondos para pagar los U$S 950 millones en Letes que vencen este viernes. Para cubrir esa obligación, el Ministerio de Hacienda había lanzado una licitación de esos títulos en dos tandas, pero ante el riesgo de que le pidieran tasas exorbitantes debió cancelar la serie que iba a vencer en marzo de 2020 y sólo ofreció letras a 105 días de plazo, con vencimiento el 29 de noviembre de este año. Logró colocar apenas U$S 410 millones, la mitad de lo que se buscaba recaudar, y para ello debió convalidar una tasa anual de 7% en dólares.