Los que estamos vinculados a la información, a la difusión y a la comunicación tenemos un desafío enorme porque, en la democracia moderna, la forma en que se comunica y se informa es estratégica. Mucho más ahora porque, en el capitalismo actual, la fibra óptica es lo que fue el tren a la revolución industrial.

Reviste una gran importancia que los trabajadores y trabajadoras que estamos ligados a la comunicación defendamos las condiciones laborales y salariales. Pero además, en un mundo donde hay una concentración mediática brutal, donde ya no se sabe si de lo que se trata es de  medios de comunicación o de empresas de poder económico concentrado, hay un desafío enorme para los trabajadores en lo referido a la comunicación.

El desafío que tenemos como trabajadores y que también tienen los gobiernos nacionales y populares es ir hacia un capitalismo productivo en contraste con este capitalismo especulativo, voraz y depredador que hoy está haciendo estragos en todo el mundo y que la pandemia puso al desnudo.

Hay que ir a fondo en una reforma del modelo comunicacional para garantizar la multiplicidad de voces y discutir la distribución de la pauta para la supervivencia de las organizaciones más chicas. Además el movimiento sindical tiene que tener una agencia propia de noticias. Soy un convencido de que el movimiento obrero tiene que comunicar desde sí mismo. Todas las organizaciones sindicales en la Argentina se resignificaron a partir del advenimiento del peronismo y dejaron de ser solamente organizaciones que están frente a los conflictos. También gestionamos y administramos servicios de salud, educación, formación profesional y turismo. Allí radica una gran fortaleza que no hemos sabido utilizar ni comunicar.

El gobierno nacional va a tener que rediscutir cómo sale de la lógica en la que permanentemente le fijan la agenda los grandes monopolios de la comunicación. Una de las herramientas que tiene es la pauta que debe ser redireccionada con una distribución equitativa. Algo que, hoy, todavía no se ve. El gobierno nacional va a tener que rediscutir cómo sale de la lógica en la que permanentemente le fijan la agenda los grandes monopolios de la comunicación. Una de las herramientas que tiene es la pauta que debe ser redireccionada con una distribución equitativa. Algo que, hoy, todavía no se ve.