El gobierno británico y la administración kelper de Malvinas aceptaron la transferencia de activos desde el dúo de petroleras Harbour Energy-Rockhopper al nuevo equipo compuesto por Navitas y Rockhopper, con lo que le abre las puertas a un nuevo impulso petrolero en las islas en momentos de cambio en los flujos de energía globales.

Según pudo averiguar Tiempo, la administración kelper de Puerto Argentino aceptó prolongar por dos años más la vigencia de todas las licencias de exploración de hidrocarburos que posee Rockhopper en la cuenca Malvinas Norte, con lo que ahora tendrán validez hasta el 1 de noviembre de 2024. Las dos empresas creen que empezarán la producción antes de esa fecha.

Sumate y apoyá el periodismo autogestivo

ASOCIATE

Rockhopper posee esas licencias de exploración en esa cuenca desde 2010, cuando anunció el descubrimiento de Sea Lion, el principal depósito de hidrocarburos de toda esa zona y del que se creyó, 10 años atrás, que poseía más de 1500 millones de barriles de petróleo extraíbles. Esa cifra cayó a un tercio y ahora se habla de una reserva de 500 millones de barriles.

Además de la venia del gobierno kelper, que dirige la gobernadora Alison Blake desde el 23 de julio pasado, también dieron su visto bueno los responsables de Relaciones Exteriores y de Energía. El cargo de gobernador no es elegible por el voto popular de los kelpers, sino que es una designación hecha por la metrópoli. Blake tiene como uno de sus objetivos que se concrete la explotación de petróleo.

Cómo llegó Navitas

A lo largo de estos 12 años, Rockhopper, una pequeña empresa dedicada a exploración y que cotiza en la Bolsa de Londres, buscó distintas asociaciones para explorar a fondo Sea Lion, primero, y luego pasar a producir. Premier Oil fue seducida por los prospectos y a mediados de 2012 desembolsó U$S 231 millones cash para hacerse del 60% del yacimiento.

El brusco descenso de los precios internacionales del crudo (pasó de U$S 110 en junio de 2014 a U$S 35 en enero de 2015) paralizó los trabajos de exploración. La posterior estabilización del valor del barril de petróleo entre los U$S 40 y los U$S 60 alejó la prospección de Malvinas de la mesa de trabajo de Premier Oil.

La insistencia de Rockhopper para avanzar con el proyecto derivó en una virtual ruptura con su socio. Con los trabajos de exploración totalmente paralizados, Rockhopper salió a buscar reemplazante. En 2019, apareció la petrolera israelí Navitas, con experiencia en el Mediterráneo oriental y en el Golfo de México y con acceso fácil a los mercados financieros.

La pandemia alteró los planes. Escasa de capital, y con los pecios del crudo por el suelo, Premier Oil se fusionó con Chrysaor y formaron Harbour Energy. Por su lado, Navitas paralizó todas sus inversiones de prospección hasta nuevo aviso. A mediados de 2021, la nueva Harbour Energy definió que no le interesaba seguir con la exploración en Malvinas y puso en venta su parte. Navitas retomó su interés por participar y se reflotaron las conversaciones. A fines de 2021, las tres empresas llegaron a un acuerdo.

Sanciones desde Argentina

En abril de este año se firmaron los documentos con la nueva estructura empresaria. Navitas adquirió Premier Oil Exploration y Production, la unidad de negocios de Harbour Energy que tenía la propiedad del 60% de Sea Lion. Y por los nuevos compromisos de inversiones que asumió, Navitas agregó un 5% más, con lo que llegó al 65% de la propiedad del yacimiento en detrimento de Rockhopper.

A los pocos días, el gobierno argentino anunció que sancionó a Navitas con la prohibición de operar en suelo o mares bajo jurisdicción argentina por 20 años. En ese momento, el gobierno informó que en junio de 2020 inició el expediente del caso y que había dado a Navitas la posibilidad de defenderse, a lo que la firma se negó. Incluso, mencionó que hubo intervención de la embajada argentina ante las autoridades de Israel sin resultados.

El diario londinense Times publicó días atrás una nota sobre el tema. En ella, el presidente Ejecutivo de Navitas, Gideon Tadmor, aseguró: “Somos conscientes del conflicto, pero es un territorio del Reino Unido”. El matutino lo caracterizó como “relajado con las denuncias de Argentina”.

Geopolítica

La volatilidad del precio del petróleo tampoco parece ser un motivo de preocupación para Navitas. Según los estudios que aportaron Harbour Energy y Rockhopper, la explotación es sustentable con un barril a U$s 40/45.

Menos pesa aun el aspecto ambiental. En el mismo reportaje del Times, Tadmor aseguró que los inversores israelíes están “ansiosos” por invertir en nuevos activos de petróleo y gas y desestimó la oposición a generar nuevos pozos de petróleo por el cambio climático.

“La verdad es que la transición desde los hidrocarburos a nuevas fuentes de energía va a tomar mucho más tiempo que el que la gente cree y en el mientras tanto necesitamos nuevas fuentes de petróleo y gas”, dijo.

Desde Malvinas han hecho la vista gorda ante los riesgos ambientales de la explotación petrolera. Históricamente, la Falkland Conservation, una ONG dedicada a la preservación ambiental en las islas, siempre acompañó las iniciativas petroleras. Ahora pedirán al gobierno kelper más salvaguardas ambientales, como regulación más estricta, protección a las aguas costeras y la creación de un fondo para aplicar en casos de emergencia y remediación.

El motor del emprendimiento es la certeza de que los tiempos históricos han cambiado. La invasión de Rusia a Ucrania movió las piezas del ajedrez geopolítico mundial. Las potencias occidentales buscan abiertamente opciones de suministro de energía para reemplazar a la proveniente de Rusia. La necesidad de seguridad energética pondrá sobre la mesa los proyectos que hasta ahora quedaron olvidados. Y Malvinas es una opción.

Sam Moody, president ejecutivo de Roxckhopper, le dijo al Times: “Lo que hay aquó podría ser suficiente como para reemplazar todo el petróleo que el Reino Unido importa de Rusia”. Para Tadmor, se trataría de un cambio radical en la seguridad energética británica.