La inflación argentina superó en julio lo que el gobierno esperaba que midiera en todo el año. Sin embargo, el séptimo mes del año cerró con un IPC del 3% que fue el cuarto registro consecutivo de desaceleración.

El dato fue bien recibido por el gobierno lanzado de pleno a la campaña electoral. La tendencia de los precios a la baja coincidió con señales positivas de la industria y del consumo. Finalmente, la actividad económica promedió el 8,2% en el séptimo mes, según midió la consultora privada Orlando Ferreres y Asociados (OJF).

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Pero esta semana irrumpió en el escenario una fuerte suba de los precios internacionales de los alimentos que puso en veremos las perspectivas inflacionarias fronteras adentro. Entre los múltiples factores que explican los altos niveles de los precios locales está justamente la incidencia de esos precios, que venían de dos meses seguidos de baja. Una tendencia persistente alcista puede redundar en una menor actividad económica.

En agosto volvieron a rebotar, esta vez un 3,1%, según el informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), y un 32,9% en relación con agosto de 2020. Los rubros que más aumentaron fueron el azúcar (9,6% respecto de julio), los cereales (3,4% promedio y 8,8% en trigo) y el aceite vegetal (6,7 por ciento).

Por esos resultados los especialistas ya calculan un impacto en los valores internos de los alimentos. La consultora LCG prevé una suba del 1% en la primera semana de septiembre y del 3,4% entre esta semana y la primera de agosto. En ese período mensual midió a los panificados, cereales y pastas como el rubro más alcista con el 5,9%; carnes aumentó un 3,4%; y azúcar, miel y dulces trepó un 3,2 por ciento.

La consultora Focus Market también registró una suba de los alimentos del 3,4%, superior al promedio general del 3%. Esta fuente aportó una mirada distinta del consumo. Damián Di Pace, su titular, explicó que mientras “el consumo masivo crece en el canal mayorista y grandes superficies comerciales, sin embargo la categoría alimentos cae un 3% en promedio en ese canal y formatos de cercanía. El crecimiento viene de la mano de la mejora en las ventas en volumen de la categoría Bebidas, Limpieza y Cuidado Personal”.

Para OJF, la suba de los alimentos fue del 2,3% en agosto y el IPC promedió el 2,6% traccionado por el rubro Salud.

El cuadro se complica por varios factores. Por un lado, está el problema de la industria alimenticia dominada por un conjunto de grandes empresas con posiciones monopólicas y con poder para fijar precios. En los eslabones previos están las empresas que proveen insumos, productos y servicios. Y en el canal comercial aparecen los mayoristas y las grandes cadenas de supermercados. La mayor incógnita es la relación particular del gobierno con la industria de los alimentos y con su principal referente, el titular de la Unión Industrial Argentina (UIA), Daniel Funes de Rioja. Esta semana el presidente, Alberto Fernández, plantó a la entidad fabril en su acto por el Día de la Industria, después de varias semanas de fuego cruzado por diferencias políticas.