La directora general de la Organización Mundial del Comercio (OMC), Ngozi Okonjo-Iweala, estimó este viernes que «en un mes» se podrá llegar a «un punto de partida» para lograr un acuerdo sobre la liberación temporal de las patentes de las vacunas contra la Covid-19, mientras aumentan los pedidos de científicos para mejorar su acceso y evitar la aparición de nuevas variantes más contagiosas. «El asunto de las patentes es muy complejo, estamos intentando lograr progresos, aún no hemos llegado. En un mes esperamos poder contar con un punto de partida que sirva de compromiso» para lograr un consenso, dijo la nigeriana tras reunirse en París con el ministro de Comercio Exterior de Francia, Franck Riester.

El 2 de octubre de 2020, antes de la aprobación y uso masivo de cualquier inmunizante, Sudáfrica e India elevaron una propuesta para una exención de los derechos de la propiedad intelectual, anticipando que pocos laboratorios iban a intentar acaparar la demanda. Desde entonces, más de 100 países dieron su apoyo explícito a esta iniciativa o se sumaron como co-patrocinadores, como es el caso de Argentina. «Ellos creen que esa liberación es esencial para el acceso» a la inmunización, dijo Okonjo-Iweala, al resumir la postura de este sector que desde mayo pasado incluye también a Estados Unidos, un defensor histórico de los derechos de la propiedad intelectual.

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Pero las decisiones en la OMC se toman por el consenso de sus 164 miembros, por lo que alcanza la negativa que todavía sostienen principalmente la Unión Europea (UE), el Reino Unido y Suiza, sedes de las grandes farmacéuticas, para bloquear cualquier progreso. Estos países consideran que la exención temporal de patentes pueden «desincentivar» la innovación científica que lleva al desarrollo de nuevas vacunas, precisó la directora del organismo que tiene su sede en Ginebra, Suiza. Por ello, la idea es la de alcanzar «un punto de partida en un asunto que lleva casi dos años en las instancias de la OMC, en el que se compagine la transferencia de tecnología y de patentes, protegiendo la innovación», añadió.

Este jueves hubo una reunión informal entre los representantes de los países para buscar una respuesta más efectiva ante la pandemia, tanto en lo que tiene que ver con las trabas a las exportaciones de la tecnología e insumos médicos, como la falta de consenso sobre las patentes de las vacunas. Sobre la mesa de discusión hay dos propuestas. La presentada por Sudáfrica e India, que fue modificada en su contenido original para precisar, entre otras cosas, que el levantamiento de patentes será por «al menos tres años» y que incluye a todos los tratamientos e insumos utilizados para luchar contra la Covid-19, no solamente a las vacunas en su estado final de producción.

La otra es impulsada por la UE, fue elevada el 4 de junio pasado, y se basa en un acuerdo multilateral que incluya «precios asequibles» de los inoculantes a los países que más lo necesiten y facilitar «el uso de licencias obligatorias», lo que permitiría que más laboratorios desarrollen fármacos genéricos a cambio del pago de un canon a aquellos que poseen las patentes.

«Sería muy triste si esta organización sigue hablando y debatiendo sobre esta pandemia, y tener una respuesta recién cuando la gente no la considere relevante. Creo que realmente deberíamos movernos a toda velocidad para tratar de concluir esto a fines de febrero», enfatizó Okonjo-Iweala durante el encuentro.

En paralelo, destacados científicos británicos advirtieron hoy al gobierno del primer ministro Boris Johnson sobre la posibilidad de que se desarrollen nuevas variantes de coronavirus si se permite que los países más pobres sigan sin vacunar a su población y acusaron a las naciones ricas de adoptar un «enfoque imprudente de la salud pública». «Permitir que un gran número de personas en países de ingresos bajos y medios permanezcan sin vacunar es un enfoque imprudente de la salud pública que crea condiciones en las que es más probable que se desarrollen nuevas variantes preocupantes del coronavirus», alertaron los 300 expertos el documento enviado a los medios de comunicación. «De hecho, la variante Ómicron se identificó por primera vez en Botswana y Sudáfrica, en un continente en el que menos de uno de cada diez está completamente vacunado», subrayaron.

El 16% de la población africana tiene al menos una dosis mientras que el 11% cuenta con pauta completa, según el último balance informado por el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (Africa CDC, por sus siglas en inglés). «A menos que compartamos esta tecnología con el mundo y aumentemos la cobertura mundial, las vacunas no serán efectivas para detener nuevas variantes preocupantes», alertaron los científicos. En ese contexto, instaron al primer ministro británico a modificar su postura y apoyar los esfuerzos internacionales para suspender la propiedad intelectual que impiden que las naciones de bajos ingresos fabriquen vacunas, pruebas y tratamientos contra el virus.