La obra del Canal Magdalena va tomando forma. El Ministerio de Transporte publicó este miércoles en el Boletín Oficial la convocatoria a la primera audiencia pública, en la que se discutirá sobre los aspectos ambientales vinculados con la ejecución de las tareas de dragado y apertura, señalización y mantenimiento.

La audiencia virtual se realizará el próximo 7 de mayo, a partir de las 9.30. Del lado del ministerio que dirige Mario Meoni, la idea es presentar la documentación, antecedentes y estudios referidos al proyecto. También jugará un rol especial José Beni, titular de la Administración General de Puertos, quien en su carácter de responsable de la Unidad Ejecutora del proyecto, hizo el pedido formal de la convocatoria. Además, habrá participación de distintas jurisdicciones de la provincia de Buenos Aires ya que la traza del Canal Magdalena pasa enfrente de sus costas.

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Según consignó la agencia estatal de noticias Télam, la cartera de Transporte considera que la audiencia “será un punto de encuentro participativo entre el Estado y las organizaciones civiles” para debatir la obra.

Respuesta civil

Las organizaciones de la sociedad civil están divididas en dos grupos respecto del impacto ambiental de esta obra. De un lado, el sector que asegura que los beneficios económicos derivarán en cambios positivos sociales que reducirán el impacto ambiental a largo plazo. Del otro, los que aseguran que eso no sucederá y que las penalizaciones ambientales serán mayores.

Quienes piensan esto último lo hacen con el telón de fondo de la hidrovía. Desde que fue inaugurada en 1996, ese canal artificial construido en el lecho del río Paraná para permitir el paso de grandes buques oceánicos, acumula gruesos pasivos ambientales. El Canal Magdalena es una nueva vía de acceso a la hidrovía, por lo que es previsible el incremento del tráfico en el Paraná. De hecho, se especula con que la próxima licitación de la hidrovía apuntará a una nueva profundización del canal de navegación y a la creación de zonas de parada para los barcos.

Cualquier dragado de río provoca alteraciones ambientales. Desde el incremento de la cantidad de arena y arcilla en suspensión en el río, lo que deriva en una menor cantidad de oxígeno en el agua, hasta la remoción de bancos de arena completos, con la vida que albergaba.

El uso del canal logrado con el dragado agrega nuevos inconvenientes ambientales, especialmente enfocados hacia los peces, algunos que son literalmente golpeados por los barcos, y las orillas que son sacudidas por las fuertes olas generadas por estos. Esto último podría parecer irrelevante a la luz del tamaño del estuario del Río de la Plata.

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(Foto: Prensa Ministerio de Transporte)


Dos años de obra

La proyección de esta obra es de dos años. Su financiación se aproxima a los $ 25.800 millones (unos U$S 260 millones). La traza prevista consistirá en un canal rectilíneo a desarrollarse entre la zona denominada El Codillo y el área de profundidades naturales conocida como Zona Beta. Se trata de una franja natural del estuario sur del Río de la Plata que posee una profundidad de 4,50 metros.

Con este canal, el gobierno busca establecer una conexión directa entre los puertos fluviales y el litoral marítimo nacional, para lo cual debe dragarse el lecho del Río de la Plata hasta los 12 metros.

El gobierno creó a principios de febrero último la Unidad Ejecutora Especial Temporaria Canal Magdalena, con el objetivo de asistir y asesorar en el llamado, adjudicación y firma de contrato de la licitación pública nacional e internacional para ejecutar las tareas de dragado de apertura, señalización y mantenimiento.