Más de 1,5 millones de personas en edad jubilatoria no cuentan con los 30 años de aportes que exige la ley para acceder a ese beneficio. De ese número, 906.876 tiene aportes, pero no los suficientes, y 680.724 directamente no cuenta con aporte alguno. Ese es uno de los datos que impulsó al gobierno a prorrogar por decreto la moratoria previsional, medida que fue comunicada este lunes por el presidente Alberto Fernández.

«La moratoria previsional fue una política indispensable en nuestro país para garantizar que millones de mujeres mayores puedan acceder a su jubilación. Por eso, tomamos la decisión de extender su plazo hasta que el Congreso sancione una nueva ley. De este modo, reforzamos nuestro compromiso con garantizar que todas las personas mayores, después de toda una vida de trabajo, puedan acceder a su jubilación», expresó Fernández en las redes sociales, tras reunirse con la directora ejecutiva de la Anses, María Fernanda Raverta.

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La complejidad de la situación se desprende de los números calculados por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), que en base a los datos oficiales del Ministerio de Trabajo y de la Anses publicó un documento sobre el tema. Allí hizo hincapié en la cantidad de gente que quedaría sin cobertura previsional si la moratoria, que vence esta semana, no fuera extendida.

El trabajo puso énfasis en el grupo de gente que está en los cinco años previos a cumplir la edad mínima requerida para jubilarse (65 años para los hombres y 60 para las mujeres). «Sólo una de cada diez mujeres y tres de cada diez varones en edad jubilatoria presentan más de 20 años de aportes y podrían estar eventualmente en condiciones de jubilarse. Dentro de este grupo, los que superan los 25 años de aportes (es decir, quienes podrían jubilarse ni bien cumplan la edad jubilatoria) se reduce a sólo siete mujeres de cada 100 y 16 hombres de cada 100”, detalla el estudio.

La situación es sumamente crítica en algunos sectores en particular. En los monotributistas, por ejemplo, la cantidad de personas que supera los 25 años de aportes y que de mantenerse pagando normalmente hasta cumplir la edad podrían acceder a la jubilación sin obstáculos se reduce apenas al 5,7%. Entre los monotributistas sociales, la proporción es casi insignificante: 0,06%. «Merece particular hincapié el caso de trabajadores de casas particulares, donde el 98% son mujeres, donde sólo estarían en condiciones de jubilarse 103 personas», explica el trabajo.

En función de esa situación, el gobierno decidió adelantarse y extender por decreto el régimen, que vencía el 23 de julio. Su continuidad estaba amenazada por la demora para su tratamiento en el Congreso, donde el proyecto recibió media sanción del Senado pero aún no tenía fecha de tratamiento en la Cámara Baja.

Con este DNU, las personas próximas a cumplir la edad jubilatoria podrán efectivizar los aportes correspondientes a los períodos anteriores a diciembre de 2008 y marzo de 2012 a través de dos mecanismos, la Unidad de Pago y la Unidad de Cancelación de Aportes. La Anses descontará esas cuotas del haber jubilatorio que se obtenga. «Como Estado nacional tenemos la convicción de que esta extensión era necesaria, mientras se trabaja en el Congreso en una nueva ley, para poder garantizar que todas las argentinas y argentinos en un futuro puedan estar incluidos en el sistema previsional», dijo Raverta.

«Si se observa el conjunto del año 2021, el 64,8% de quienes accedieron a una jubilación lo hicieron a partir de una moratoria previsional que les permitió alcanzar el haber mínimo a quienes no contaban con aportes suficientes», destacó el CEPA sobre los resultados de la aplicación de esta norma.