En el cierre de la Marcha Federal Piquetera, en la que 300 mil personas atravesaron el país entre el 10 y el 12 de mayo pasados, Eduardo Belliboni, líder del Polo Obrero y uno de los principales dirigentes de la Unidad Piquetera, reclamó a la CGT y las CTA «un paro nacional para poner fin al ajuste».

El planteo de Belliboni no resultó un recurso de ocasión. En una reunión posterior, la mesa nacional de la UP, que agrupa a alrededor de 40 organizaciones, resolvió elevar un pedido formal de reunión dirigido a la cúpula de la CGT y ambas CTA para ratificar ese reclamo.

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Para las organizaciones que representan a los desocupados, la CGT debe representar al conjunto de los trabajadores en su disputa por preservar los ingresos ante los empresarios. Además, consideran que una mejora de las condiciones de vida de los sectores informales empujará hacía arriba, mejorando la situación de los trabajadores registrados y, viceversa, la degradación del salario de los empleados bajo convenio rebaja el techo de sus propios reclamos.

«Los hijos de los trabajadores registrados vienen a comer a nuestros comedores», disparó ante las cámaras una dirigente piquetera el jueves en la masiva movilización que recorrió la Ciudad de Buenos Aires y tuvo como destino el Ministerio de Desarrollo Social. El planteo, de nuevo, apuntó elípticamente a los dirigentes de la CGT que, finalmente, habían recibido a la mesa de la UP un día antes.

De la reunión no participó ninguno de los integrantes del triunvirato que dirige la CGT ni su influyente secretario adjunto, Andrés Rodríguez. En su mayoría se encontraban en Suiza en el Congreso anual de la OIT con la excepción de Pablo Moyano que, el día de la reunión, lideraba un plenario de su agrupamiento en la ciudad de San Nicolás.

Desde allí, sin embargo, dio una señal a dos puntas: al proponer «una gran marcha de la CGT contra los formadores de precios», hizo un llamado a sus colegas de la central obrera a salir del inmovilismo y, a la vez, puso un límite a la posibilidad de un paro y cualquier medida dirigida contra el poder político.

Los participantes de la reunión, agrupados en el Frente Sindical, circularon un comunicado interno en el que calificaron de «histórica» la reunión, señalando que «los dirigentes de la Unidad Piquetera conformada mayoritariamente por organizaciones de izquierda, expresaron su punto de vista sobre la situación socio económica actual y expusieron sobre las demandas y el plan de lucha que vienen desarrollando».

Allí aseguran que «se abordó la necesidad de convocar a la brevedad al Consejo del Salario Mínimo y la CGT expuso acerca del pedido de universalización de la asignaciones familiares». Además, reconocen la «necesidad de encarar una protesta organizada para reclamar por el alza constante de los precios». Finalmente, asumieron el compromiso de elevar «las inquietudes y demandas» al Secretariado Nacional para «analizarlas en conjunto».

En diálogo con Tiempo, Omar Plaini, que lideró la delegación cegetista, contó que la idea de una marcha «la planteó Pablo (Moyano) y seguramente se analizará en la próxima reunión de Consejo Directivo que debiera realizarse este mes. Dada la situación que existe con la inflación, la marcha es una posibilidad».

Sobre el encuentro, señaló que «fue una muy buena reunión donde intercambiamos miradas y coincidimos en la necesidad de defender el poder adquisitivo. Ellos tiraron de nuevo la idea de subir el salario mínimo vital y móvil porque ha quedado desfasado. Pidieron una medida de acción directa. Defienden a rajatabla el trabajo registrado y tienen una mirada como la nuestra, no quieren programas sociales. Muchos de ellos vienen de organizaciones sindicales».

En tanto, en diálogo con Tiempo, Eduardo Belliboni destacó que «les planteamos la necesidad de un paro por las reivindicaciones de los trabajadores». Sobre la posibilidad de una movilización contra los empresarios, el dirigente del Polo Obrero, sin embargo, señaló que «hablar solamente de los formadores de precios es exculpar al gobierno, que tiene responsabilidad en lo que hacen los formadores de precios y en la formación de precios en sí misma. Es el que determina el precio del combustible y de los servicios, y hasta el salario de los estatales».

Consultado sobre su eventual participación de una acción en común con la CGT, Belliboni se mostró prudente: «Tendríamos que ver el documento de convocatoria y evaluar la forma de participación. No vamos a participar de una acción que exima al gobierno de sus responsabilidades, de una política económica sometida al FMI. Si hubiera un paro o una movilización debería ser por el salario, que es el reclamo de los trabajadores».

Plaini, por su parte, señaló que «el carácter de una medida deberíamos discutirla en el secretariado, que representa a más de 230 organizaciones. El gobierno ya resolvió alguno de nuestros planteos. Adelantó paritarias y subió Ganancias. Algunos estamos planteando la universalización de la asignación familiar y proponemos la marcha contra los formadores de precios. La actitud del dueño de La Anónima fue repudiada hasta por (Martín) Guzmán».

Con todo, la Unidad Piquetera ya definió no condicionar la evolución de su plan de lucha a las decisiones que adopten las centrales sindicales. Así como el mismo jueves movilizaron masivamente a la sede de la cartera de Desarrollo Social, ya anunciaron un nuevo plenario de delegados nacional para mañana en el Obelisco en el que definirán más medidas para reclamar trabajo genuino, la actualización del salario mínimo y el cumplimiento del envío de alimentos a los comedores populares. «

Sube el empleo, no el salario

El informe que mensualmente publica la cartera laboral, basado en datos del SIPA-Afip, arrojó en marzo un nuevo crecimiento del empleo registrado.

Se trata del decimoquinto mes consecutivo en el que crece el empleo formal. Con una suba interanual global del 4,52%, sin embargo, el empleo en el sector privado creció un 3,7% mientras el monotributo en sus distintas modalidades lo hizo en un 11,53%, dando cuenta de un proceso más general de precarización del empleo.

Además, la mediana del salario privado registrado creció en los primeros tres meses del año un 14,5% mientras los precios en el mismo período según el IPC escalaron un 16,1 por ciento.