Los trabajadores del Puerto de Buenos Aires pararon y se movilizaron el pasado miércoles a la Administración General de Puertos (AGP).

La preocupación de los gremios enrolados en la FEMPINRA y el SUPA está centrada en el futuro de los  600 puestos de trabajo de la Terminal 5, operada por la hongkonesa Hutchison Port Holding desde que la filipina ICTSI se la cediera al vencer el plazo de 18 años de concesión que ganó en la licitación de 1994.

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BACTSSA, la operadora local de Hutchison, renovó su concesión en 2016 cuando ganó nuevamente la licitación compitiendo, paradójicamente, con ICTSI que actualmente gestiona las terminales Exolgan, en Dock Sud, y TecPlata, en Ensenada.

En mayo de 2021 vence la concesión que fuera extendida por un año más el año pasado y la nueva licitación recién se sustanciará en 2022. En marzo de 2021 vencen la mayoría de los contratos que las navieras mantienen con la concesionaria.

Las negociaciones se desarrollan a diario entre las múltiples partes con intereses contradictorios. El desenlace está abierto y, por ese motivo, coinciden en un cerrado hermetismo.

El reclamo de los trabajadores, según pudo saber Tiempo, podría reiterarse esta semana con un paro de actividades sorpresivo. Le solicitan al interventor de la AGP, José Beni, una nueva extensión del plazo de la concesión para que su vencimiento coincida con el de las terminales 1, 2 y 3 en manos de Terminales Río de la Plata (TRP) y la terminal 4 gestionada por la danesa APM (Maersk), que expiran en 2022. En realidad, esa extensión sólo podría darse por una decisión ministerial o eventualmente un DNU.

El desfasaje se arrastra desde las privatizaciones de 1994 ya que las segundas habían sido concesionadas por 25 años mientras que la T5 por 18 años.

Para los gremios, el solapamiento representa una amenaza de pérdida de puestos de trabajo y, a la vez, creen que el cierre provisorio de la Terminal 5 podría reactivar el proyecto de cerrar el Puerto de Buenos Aires como plataforma de comercio exterior en favor de un proyecto inmobiliario que sostenga una terminal de cruceros y cierre un cinturón turístico capaz de unir Puerto Madero con la Costanera Norte.

Lo cierto es que semejante proyecto implicaría el traslado del puerto de Buenos Aires a TecPlata y otros puertos bonaerenses que, más allá de la resistencia de los más de 2500 trabajadores que se desempeñan en el Puerto de Buenos Aires y deberían movilizarse al menos 60 km desde sus hogares, ya habría recibido la negativa del sector privado.

Según trascendió y fue confirmado a Tiempo por fuentes muy cercanas a la negociación, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, mantuvo reuniones en los últimos días con las principales operadoras navieras para ofrecer beneficios tarifarios en caso de que aceptaran hacer uso de las instalaciones del mega proyecto promovido bajo la gestión de Daniel Scioli y que, a pesar de una inversión de U$S 400 millones, se encuentra virtualmente parado.

Las navieras hicieron saber que el puerto instalado en las inmediaciones de los Astilleros Río Santiago carece de conectividad con el sistema ferroviario y la red de transporte, además de que no cuenta con la capacidad ni el dragado necesario para canalizar la demanda del Puerto de Buenos Aires que, en general, abastece y se nutre de los polos industriales de la zona norte de la provincia y explica más del 50% del comercio exterior nacional «containerizado».

Las navieras aseguraron que un eventual cierre del puerto porteño las induciría, por costos y logística, a derivar sus operaciones, por ejemplo, a Montevideo.

TecPlata, una aventura del ex gobernador en asociación con la filipina ICTSI, resulta obsoleta desde su origen. Actualmente opera apenas un barco quincenal del tipo “feeder”, un tipo de embarcación de menor porte que redistribuye mercadería de buques transatlánticos que llegan a grandes puertos regionales.

Así las cosas, fuentes conocedoras del curso de la negociación entre la AGP, los sindicatos y las terminales, aseguraron a Tiempo que a, esta altura, las preocupaciones gremiales resultan abstractas ya que la renovación de las licitaciones se hará, a como dé lugar, en 2022 y ya existe un acta firmada entre la AGP, TRP y APM que, si bien se mantuvo en reserva, implica un compromiso de que esas operadoras podrán hacer uso del espacio físico de la Terminal 5 propiedad del Estado y absorberán por ese período ventana, que va desde mayo de 2021 a 2022, tanto la operatoria como, textualmente, “los empleados de BACTSSA y de aquellas empresas que prestan servicios para BACTSSA”. Los trabajadores, prometen, serían indemnizados por BACTSSA y recontratados por las otras empresas.

La negativa a conceder una extensión de la concesión a BACTSSA, según esas fuentes, resulta de la legislación vigente que habilita una renovación de oficio por un plazo límite del 20% de la licitación que ya se produjo en 2020.

Los trabajadores desconfían y apuestan a una decisión excepcional del Poder Ejecutivo.

Quartier, el eslabón entre Costaneras

El proyecto Distrito Quartier Puerto Retiro ya está en marcha y muy avanzado.

Se trata de un condominio de lujo con edificios de oficinas, lofts, paseos comerciales y gastronómicos justo frente a la Terminal Río de la Plata donde arribaban, hasta el inicio de la pandemia, decenas de cruceros de lujo a la Ciudad. El propósito indisimulable del gobierno porteño es unir Puerto Madero con la Costanera Norte en un paseo de lujo que eleve el valor de la tierra y cierre un anillo costeño para un mercado ABC1. Las grúas, containers y los 2500 obreros portuarios, claro, desentonan con el target.

El intento de privatizar parte del predio de Costa Salguero, detenido por la justicia, se inscribe en la misma orientación social para el uso del suelo porteño.

La voluntad de Axel Kicillof de activar el puerto de La Plata ofrendó a Horacio Rodríguez Larreta un aliado inesperado.