Si las fotos con apretones de mano y sonrisas hacia la cámara tienen un peso importante en la política, por su significado de aprobación hacia el otro y buena relación entre las partes, la que se sacarán Sergio Massa y Kristalina Georgieva en Washington dará la pauta de cómo marcha el vínculo entre Argentina y el Fondo Monetario Internacional. Claro que el backstage de ese retrato será intenso; a lo largo de toda la semana, la nutrida comitiva que acompañará al ministro se reunirá con los técnicos del organismo para asegurarse que quede aprobada la auditoría sobre los números de la economía local al segundo trimestre del año.

De allí se explica que Massa desembarque en Estados Unidos con la plana mayor de su ministerio. Estarán el viceministro y secretario de Política Económica, Gabriel Rubinstein; el jefe de Asesores del Ministerio, Leonardo Madcur; el secretario de Hacienda, Raúl Rigo; el secretario de Finanzas, Eduardo Setti; el director del Banco Central, Lisandro Cleri; y el titular del Indec, Marco Lavagna. Ellos serán los responsables de discutir con el staff técnico del organismo, en el que ganó protagonismo el venezolano Luis Cubeddu, luego de que Julie Kozack fuera transferida al Departamento Europeo de la entidad.

«Los equipos han estado trabajando en estrecha colaboración de manera virtual y continuarán las discusiones sobre las perspectivas macroeconómicas y sobre políticas para fortalecer la estabilidad y asegurar el cumplimiento con los objetivos del programa», señalaron voceros del Fondo citados por Télam.

Sumate y apoyá el periodismo autogestivo

ASOCIATE

Dos objetivos

En realidad se trata de dos negociaciones paralelas. Una es la revisión de los números del período abril-junio, cuya aprobación es requisito para la llegada de otro tramo de ayuda financiera por alrededor de U$S 4100 millones. En el Palacio de Hacienda creen que pasarán el examen, ya que los números de las planillas oficiales se encuadran en lo pactado. Además, el canje de los títulos en pesos que vencían en el tercer trimestre despejó la incertidumbre de corto plazo.

Pero la cuestión será convencer hacia adelante, luego de las visibles pérdidas de reservas que tuvo el Banco Central: sólo en agosto perdió U$S 1500 millones y el stock nominal descendió al punto más bajo de los últimos seis años. En esa cuestión se inmiscuye de manera directa la cuestión del tipo de cambio, la negociación con los agroexportadores por un valor de referencia de $ 200 por dólar (un 40% más que en el mercado oficial) y el margen disponible para evitar una devaluación generalizada.

Al mismo tiempo, Massa encarará con Georgieva, en una reunión pautada para el lunes 12, una negociación para que Argentina sea uno de los primeros países beneficiados por la implementación del Fondo de Resiliencia y Sostenibilidad, un préstamo ideado por el FMI con los derechos de giro emitidos durante la pandemia y que algunos países devolvieron para su redistribución entre los de menores recursos. «Este instrumento ofrecerá políticas de apoyo y financiamiento asequible con vencimientos más prolongados —a 20 años, con 10 años de gracia— para fortalecer la resiliencia ante riesgos a largo plazo para la estabilidad de la balanza de pagos», dijo la directora gerente del organismo al anunciar su creación, en abril de este año.

De acuerdo al cupo vigente, Argentina podría obtener unos U$S 1300 millones. La cifra no solucionará los problemas de liquidez del Banco Central, pero es mejor que nada.

La llave

Massa también entiende que la buena relación con el FMI no sólo servirá para mantener el flujo de divisas sino para encarar otras negociaciones en las que el aval del organismo sirve como llave para destrabarlas. Allí se encuentran, entre otras, las operaciones con el Banco Mundial y con el Banco Interamericano de Desarrollo. Sobre todo con este último organismo, donde hay una puja abierta con su presidente, Mauricio Claver Carone.

Estadounidense de origen cubano, el titular del BID guarda fuerte inquina hacia todo lo que tenga que ver con Argentina desde que el gobierno de Alberto Fernández postuló a Gustavo Béliz para ocupar ese sillón. Además, desde la Casa Rosada no se privaron de recordar el rol que Claver Carone tuvo en el otorgamiento al macrismo del préstamo de U$S 57 mil millones del FMI (luego reducido a U$S 44 mil millones). A pesar de algunos gestos de distensión, la tirantez se mantiene y Massa apuesta a que una señal del FMI y otra de David Lipton, el in-fluyente asesor del Tesoro de Estados Unidos, al que el ministro también aspira a encontrar en este viaje, sirvan para normalizar la relación.   «

¿Otro Plan Houston?

Una de las paradas que tendrá la larga gira de Sergio Massa por Estados Unidos (regresará a mediados de la otra semana) será en Houston. Allí planea encontrarse con directivos de Chevron, Exxon, Total y Shell, entre otras empresas petroleras.

Lo que estará en la agenda es encontrar maneras de cooperación tecnológica y financiera para explotar la riqueza de Vaca Muerta. En el gobierno creen que las decisiones anunciadas en las últimas semanas, como la construcción del gasoducto Néstor Kirchner, la extensión del que va a Bahía Blanca operado por el consorcio Oldelval y el acuerdo con Petronas para la construcción de una planta de licuefacción de gas han revalorizado el yacimiento y pueden despertar un mayor interés de los inversores.

Para la reunión fueron citados especialmente la secretaria de Energía, Flavia Royón, y el presidente de YPF, Pablo González. En el área le dan una alta importancia a este encuentro, que se desarrollará en una ciudad petrolera por excelencia, en donde Raúl Alfonsín hizo una convocatoria similar en 1985. De allí que se mencione la posibilidad de un nuevo «Plan Houston», como se llamó a aquella iniciativa.

El ministro también se encontrará con empresarios del sector minero, a los que les contará el nuevo régimen para favorecer inversiones del sector. Otro objetivo es estimular la explotación de litio, mineral que abunda en las provincias del noroeste y que es un insumo vital para el desarrollo de las baterías eléctricas de los automotores.