El modelo de acumulación de Cambiemos se concentra especialmente en el sector financiero y agrícola. Un informe del INDEC reveló que durante 2018, el boom del sector agropecuario, estimulado por la quita de retenciones en 2016 y la devaluación de la moneda, sufrió un brusco cambio de tendencia durante que impactó en la cadena de valor industrial asociada.

Influído por la sequía que redujo sensiblemente la cosecha y el monto de las exportaciones, los sectores agrícolas redujeron drásticamente su inversión en capitales y maquinarias.

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La facturación del entramado industrial ligado al sector como proveedor, de hecho, se incrementó apenas un 8,2% cuando la inflación durante el año llegó hasta un 47,6%. En línea con ese desfasaje, en cantidades, según el relevamiento del INDEC, la caída llega hasta un 61,2% para las cosechadoras, un 45,6% para los tractores y un 24,9% para las sembradoras. Los denominados implementos (pulverizadores e insumos para el almacenamiento) se redujeron en un 16,5%. Para el caso de las cosechadoras la caída llega también a la facturación que con $ 1.775 millones mostró un retroceso en términos absolutos del 20,2%.

En el acumulado anual, el retroceso en términos de facturación llega al 1,2% y en cantidades alcanza un 45,8% para las cosechadoras, un 35,8% para los tractores y un 21% para las sembradoras. Es cierto que, en 2017, la facturación había crecido un 56,9% con relación al año anterior.

La situación del campo ha llevado a que los mismos integrantes de la otrora mesa de enlace levantara sus críticas al gobierno. En un programa emitido por Canal Rural el ex presidente de la Sociedad Rural, Hugo Biolcatti señaló que  “Nos hemos ido desencantando”, con el plan económico de Cambiemos. Allí mismo, Mariano Llambías, ex líder de Confederaciones Rurales Argentinas, disparó: “Si no cambian, esto va a reventar y va a ser un desastre”.

Con todo, la peor parte se la llevó el sector industrial. De hecho, la tradicional fábrica de motores para tractores, la alemana Deutz, decidió cerrar las puertas  de una de sus plantas. Al mismo tiempo, la entidad que agrupa a los industriales de la provincia de Santa Fe, con un alto componente ligado al sector de maquinaria agrícola, emitió un comunicado exigiendo la declaración de emergencia fabril en la provincia.  

Con todo, según la revista especializada Chacra, “las miradas están puestas en el otoño, cuando se conozca el balance de la cosecha de granos gruesos que, según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires entre soja, maíz y girasol aportarían un récord superior a las 100 millones de toneladas”. Las estimaciones del gobierno, por el momento, indican una proyección de exportaciones por el complejo cerealero de U$S 25 mil millones. Si así ocurriera, entonces debiera verificarse un repunte en el sector agroindustrial y el de la maquinaria agrícola en particular.

La misma publicación destacó la opinión de Jorge Freites, del sitio Maquinac: “el final del primer trimestre de 2019 puede marcar el repunte en el negocio argentino de la maquinaria agrícola en función de ciertos factores”. “Si la economía argentina no depara otra sorpresa, para los meses de abril y mayo de 2019 se puede asentar el mercado de maquinarias, con los granos ya recolectados y un tipo de cambio favorable”.