La Unidad Piquetera tomó la delantera y convocó a organizaciones sindicales, sociales y partidos de izquierda a construir una movilización a la Plaza de Mayo para conmemorar las dos décadas de la rebelión popular que puso fin al gobierno de Fernando De la Rúa en diciembre de 2001.

El sector de organizaciones sociales que no se encuentra alineado con el gobierno liderado por el Polo Obrero y Barrios de Pie y que reúne además unas treinta organizaciones sociales combativas sumó la adhesión de los partidos de izquierda y sindicatos agrupados en el Plenario del Sindicalismo Combativo.

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Ya desde la noche del domingo 19 realizaron una vigilia con acampe donde se realizaron charlas, debates y proyecciones y desde bien temprano a la mañana del lunes se comenzaron a reunir para ingresar a la Plaza de Mayo entrado el medio día.

Tal como había ocurrido hace poco más de una semana, la Plaza de Mayo fue ocupada enteramente por organizaciones que no responden al gobierno y que reclaman la ruptura de relaciones con el FMI.

El documento que leyeron desde el palco ubicado frente a la Casa Rosada y al que tuvo acceso Tiempo Argentino asegura que «la rebelión popular de diciembre de 2001 abrió una nueva situación política en el país, cuyas consecuencias no lograron ser disipadas del todo por las clases dominantes hasta la actualidad”. Es que, puntualizan, “diciembre de 2001 puso de relieve una fractura en las clases dominantes, una crisis económica aguda y un pueblo que ya no soporta seguir viviendo como hasta entonces”.

En el documento las organizaciones apuntan contra todos los gobiernos que se sucedieron en estas dos décadas: “la reconfiguración de Néstor Kirchner estuvo determinada por ese viraje de la clase capitalista y la necesidad de hacer frente a un pueblo levantado. El kirchnerismo vino a rescatar al régimen político de la crisis, no fue una expresión de la rebelión popular. Para lograrlo aplicó una serie de políticas concesivas y una cooptación del movimiento popular”.

Además, continúan señalando que, “el gobierno de Macri procedió a un endeudamiento enorme con un préstamo del FMI que fue inicialmente de 57 mil millones de dólares para hacerle frente a la fuga de capitales. Para esto el gobierno de Macri aplicó un ajuste brutal con tarifazos que superaron el 1000%. Para contener las consecuencias de este ajuste, el macrismo recurrió fuertemente a la represión y a los pactos con el PJ y especialmente, con la burocracia sindical y organizaciones sociales que realizaron un pacto con la Ministra Stanley”.        

Por eso, destacan que “los que nos movilizamos reivindicamos su vigencia en el marco de un pacto con el FMI que traerá más ajuste, miseria, pobreza y desocupación y nos plantea la más amplia unidad para enfrentar al gobierno ajustador y al sometimiento del país al pago de la ilegal e ilegítima deuda externa, que negocia en estos días el gobierno con el FMI”.

Del mismo modo señalan que “formamos parte de los pueblos de Latinoamérica que se rebelan ante los ajustes, como el de Chile, Ecuador o Colombia, la rebelión popular del 2001 esta presente hoy por la gravísima situación social y porque está presente la organización piquetera y popular que ha tomado las calles y no las va a dejar”.

Por último ratificaron su posición de rechazar el pago y todo acuerdo con el FMI: “la deuda no solo es impagable, sino que constituye una inmensa estafa, que ahora el gobierno del Frente de Todos pretende que sigamos pagando a costa de que nuestro pueblo soporte niveles históricos de pobreza e indigencia. Se termina así convalidando la enorme fuga de capitales que Macri acaba de reconocer, endeudando al país”.

Una vez concluida la lectura del documento las organizaciones convocantes se retiraron de la Plaza de Mayo para dar lugar al ingreso de nuevas columnas que se dieron cita en una convocatoria con un perfil más conciliador encabezada por el Movimiento Evita y la CCC.