El aumento de tarifas energéticas para usuarios que demandan más de 300 kw de potencia tiene en pie de guerra al ambiente pyme, que pide retrotraer la medida con una advertencia sensible para el bolsillo promedio: lo que las empresas gasten por ese aumento se trasladará a las góndolas, a los precios que pagan los trabajadores y la clase media.

Sobre llovido, mojado. Esta semana el Indec informó que la inflación de mayo fue del 5,1% y que los aumentos de los precios mayoristas acompañaron con un salto del 5,2%, que anticipa que la tendencia continuará en el sexto mes del año. La advertencia de las pymes suma una nueva alerta para la administración nacional, que entre sus objetivos sostiene la intención de contener la escalada de los precios minoristas.

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Desde junio, las pequeñas y medianas empresas de la producción y el comercio empezaron a pagar tarifas ajustadas en función del acuerdo con el Fondo Monetario. En calidad de Grandes Usuarios del Distribuidor, deben hacer frente a subas del 70 por ciento.

Un empresario del sector alimenticio señaló que aumentó los precios de sus productos un 5% solamente por el impacto de la tarifa de luz.

Daniel Rosato, titular de Industriales Pymes Argentinos (IPA), añadió en una entrevista radial que la suba podría afectar a más de 10 mil industrias, y que será «de entre un 5% y un 20% en la góndola»; la precisión dependerá de la energía que se use para producir cada artículo.

Esta semana, Rosato definió el tema como prioritario de la agenda pyme en un comunicado con el que saludó la asunción de Daniel Scioli como ministro de Desarrollo Productivo. El tema energético, estrictamente, corresponde a la cartera de Economía, a cargo de Martín Guzmán, pero el empresario aprovechó la llegada del exgobernador bonaerense para que el mensaje del sector tuviera otra visibilidad.

Otra entidad que está movilizada por el tema, pero con un perfil más moderado, es la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME), que está analizando las variables en sus mesas de industria y comercio.

Fuentes de la entidad consignaron que buscarán una reunión el martes próximo para tratar las tarifas directamente con las autoridades, a las que también llevarán la habitual agenda macroeconómica.

Rosato apuntó también en esa dirección en el saludo al nuevo ministro de Desarrollo Productivo: «Entre los temas en agenda, que incluye Compre Argentino y segmentación de tarifas para las fábricas, las pymes le plantearán al flamante ministro que se convierta en un puente con el Banco Central, para alivianar las restricciones que tienen los empresarios fabriles para importar materia prima para la producción».

Traslados

A fines de mayo, el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (Enre) y el Enargas aprobaron los nuevos cuadros tarifarios y autorizaron a las distribuidoras de cada servicio para que procedan con las actualizaciones.

En su primer informe del año, relativo al primer trimestre, antes de estos aumentos, el IPA hizo un análisis de la situación que enfrentaban las empresas en relación con el costo de la energía. El trabajo, que se presentó la semana pasada en un encuentro con la prensa, señala que la suba impacta de lleno en la industria electrointensiva, en rubros como Minerales no Metálicos, Metales Comunes, Productos de Madera, Papel y Productos de Papel, «generando las conocidas consecuencias de aumentos de precios en aquellos mercados cuya elasticidad de la demanda lo permite, menor rentabilidad, menor demanda, aumento de costos fijos sobre la unidad de producción».

Según el informe, esos sectores de la industria representan el 10% del consumo de energía del total de la industria manufacturera, por lo que «segmentar y escalonar el aumento en estos sectores permitiría a las empresas readecuar sus costos y su política de precios».

Rosato ya le pidió al subsecretario de Energía Eléctrica de la Nación, Federico Basualdo, que retrotraiga el aumento. Por ahora no hay respuesta. «