Alrededor de 450 repartidores de PedidosYa quedaron sin trabajo por una decisión de la compañía, que se dedica al delivery de comidas de restorán. Ante lo sucedido, los despedidos se concentraron en la calle Gurruchaga al 1700, donde se ubica la base logística, acompañados por la solidaridad de muchos otros trabajadores de servicios de delivery y mensajería.

Casi todos los cesanteados se enteraron por accidente, al descubrir que tenían bloqueado el acceso a la aplicación que les avisa de las entregas a realizar. Al concurrir a la base para informar la anomalía, les informaban que habían sido echados y les exigían la devolución de la caja en la que transportaban la comida. A diferencia de otras aplicaciones, los repartidores de PedidosYa estaban en relación de dependencia, pero la falta de notificación formal les impide saber la causa y si cobrarán alguna indemnización.

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(Foto: Twitter)

Los despidos redujeron a la mitad el plantel de PedidosYa, que hasta hace unos meses oscilaba en 1.200 repartidores y que ya se había reducido en más de un centenar. La sensación mayoritaria entre los trabajadores consultados por Tiempo es que se trata de una maniobra para sacarse de encima a los empleados registrados y manejarse con monotributistas o trabajadores en negro, como lo hacen Rapi y Glovo, competidores que ganaron terreno en el último año. “Los chicos que trabajan para esas aplicaciones cobran 40 pesos por envío, por eso andan como locos por la calle aunque no tienen seguro. Van expuestos a sufrir accidentes y de involucrar en ellos a otras personas”, señalaron.

En los últimos tiempos, la empresa (muy popular en toda Latinoamérica) venía incumpliendo el acuerdo entre ASIMM, el sindicato que agrupa a motociclistas y mensajeros, y las cámaras del sector. Por eso las remuneraciones estaban congeladas a los valores de abril del año pasado. Fuentes sindicales señalaron que la firma ya había producido algunos despidos en Rosario que luego fueron dejados sin efecto.

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(Foto: Mariano Martino)

“El hecho de que estos chicos estuvieran en blanco era una esperanza para los que trabajamos en el delivery y la mensajería. Esto es una señal de que todo va para atrás, de que se va a acentuar la precarización. El Estado debería proteger el trabajo en todas sus formas pero es indiferente a estos hechos. Si se aplicara la ley, estos problemas se resolverían enseguida”, dijo Daniela, que trabaja para Rapi y se acercó con mensajeros de otras aplicaciones para acompañar el reclamo, en medio de la tristeza y la indignación por las 450 personas que quedaron sin empleo.