La inflación de agosto fue del 1,5% según el consenso de las consultoras privadas. El Indec dará a conocer el dato este martes próximo. Las fuentes del gobierno nacional se vanagloriaban esta semana última con la idea de que la suba del dólar de junio y julio no pasó a los precios. «Se trata de un mensaje de reconocimiento a los empresarios», dijo una fuente consultada por este diario, «porque son ellos los que podrían pasar la suba del dólar a precios. Si no lo hicieron es porque prefieren absorber costos y mantener cierta estabilidad hasta octubre».

Lo cierto es que en julio las mismas consultoras hablaban de un traspaso «inevitable» de la suba del dólar a los precios.

Tras las PASO, el gobierno nacional buscó comprometer al núcleo duro empresario tras una orientación «gradualista»: no habría reforma laboral a la brasileña, y la reforma impositiva no estaría incluida en el proyecto Presupuesto 2018, con lo cual debería esperar alguna resolución política respecto del pedido de la provincia de Buenos Aires de incremento de su porción de coparticipación.

Pero mientras que en el gobierno nacional dan aires a esta suerte de acuerdo tras bambalinas para sostenerlo electoralmente, en el mundo empresario no quieren hacerse cargo de algo semejante.

El industrial santafesino Guillermo Moretti, directivo de la Unión Industrial Argentina (UIA), respondió a este diario que «no hubo una intervención puntual de las empresas» en ese sentido. Agregó que «tampoco hubo una decisión deliberada de acompañar de esa forma al gobierno». Por otra parte, señaló que «no hubo un pedido oficial ni nada por el estilo a las empresas industriales». Al contrario, consideró que si la inflación está bajando, la razón obedece a «una gran variedad de factores», aunque no los enumeró.

Un vocero de Walmart que pidió el anonimato aseguró que «más allá de algunos pedidos oficiales de Macri u otros funcionarios en discursos hechos públicamente, no hubo un pedido concreto personal a ninguna empresa del supermercadismo» 

La fuente agregó que «según lo vemos nosotros, la bajada de la inflación tiene que ver con la propia dinámica de la economía. La verdad que no hubo nada de pedidos. Por fuera de iniciativas como Precios Transparentes, Precios Claros y Cuidados, nada».

Sobre este tema, el economista Orlando Ferreres consideró que no podría haber  existido «un pedido de ese tipo. Y no veo un retraso en el traslado de los costos a los precios. Lo que pasa es que algunas empresas resultaron más afectadas que las otras. Y los aumentos son más moderados, mucho más chicos que en otros momentos. Pero colaboración de las empresas para contener un fenómeno, no creo. El empresario hace sus cuentas y traslada sin mayores dudas. Puede que  el gobierno diga algo de eso para  impactar, pero los precios son los que corresponde».

La semana que pasó, en el almuerzo de la Asociación Cristiana de Empresarios (ACDE), se dijo que «todos se reían del pronóstico inflacionario del gobierno pero al final resultó, igual que el PBI y el tipo de cambio».

La fuente insistió: «Persiste la inflación núcleo» pero «tiene que ver con que veníamos de un descontrol total de los precios. La inflación minorista llegó a un piso. Va a estar alrededor del 15 por ciento. El camino es gradual. Macri tiene gradualismo.»

Pero, luego admitió que «se produjo un fenómeno raro, que fue la absorción de los precios por el sistema económico». Y agregó: «El panorama es bastante bueno pero no tanto como uno quisiera», por eso «el tipo de cambio va a tener que acelerar. Para eso va a tener que devaluar y bancarse lo que arrastre eso.»

En otros ambientes empresarios se sostiene que las preocupaciones pasan por otro lado, como el crecimiento («Nuestro target es del 5%», dijo uno de ellos) o el nivel del déficit fiscal, que cuando se incluye el pago de intereses de la deuda pública supera los parámetros del Presupuesto. «Hablé con gobernadores, hay mucha gente preocupada por déficit fiscal pero ellos aseguran que tienen toda la voluntad de apoyar al gobierno» con la reforma tributaria. «