El Banco Central se prepara para disponer una nueva suba de las tasas de interés, la cuarta en lo que va del año. La decisión podría cristalizarse este mismo miércoles, apenas el Indec difunda el índice de precios al consumidor del mes de marzo.

El objetivo es acercar el rendimiento de los activos en pesos al nivel de la inflación, para fomentar que los inversores mantengan su cartera de colocaciones en moneda local y no se vuelquen hacia el dólar. La medida debe ser refrendada por el directorio, que adelantará un día su habitual reunión por los feriados de Semana Santa.

La tasa nominal de referencia (las que aplica el Central para las Leliq con las que absorbe la liquidez sobrante en el sistema) arrancó el año en 38% anual. Actualmente está fijada en 44,5% anual, lo que implica que la tasa efectiva, que surge de capitalizar cada mes los intereses devengados, es de 54,9% anual. Para los depositantes a plazo fijo, es un punto menor. En tanto, la inflación de los últimos 12 meses es de 52,3% y se presume que subirá algunos puntos cuando se incorpore al cálculo el mes de marzo, lo que hace que el rendimiento de las colocaciones en pesos sea negativo en términos reales.

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Fijar tasas positivas, por encima de la inflación, fue una exigencia del Fondo Monetario Internacional para evitar corridas hacia el dólar y fomentar que el mercado preste pesos al Tesoro para cubrir su déficit primario. Tal como lo informó Tiempo en su edición impresa del último domingo, tal imposición marcó fuertemente las últimas licitaciones de títulos de deuda, en las que los instrumentos a tasa fija perdieron terreno en comparación con los que se actualizan por el índice CER, que refleja la variación de los precios minoristas.

El calendario también le marca el ritmo al BCRA. Se espera que en un par de semanas comience la época alta de liquidación de divisas por los sectores agroexportadores y si éstos advierten que el ritmo al que sube el dólar es más alto que el rendimiento de las colocaciones en pesos (otro pedido del FMI para que el tipo de cambio no quede atrasado), podrían retener sus billetes.

El ajuste de la tasa no será gratis en términos macroeconómicos. En primer lugar, por definición, una suba en el costo del dinero impactará en la financiación de los proyectos productivos, por lo que puede afectar la inversión. Y además porque el Central ya acumula la friolera de $ 5,1 billones en Leliq, pases y otros pasivos remunerados. Cada punto porcentual en que se actualice la tasa de referencia implicará unos $ 51 mil millones adicionales en el déficit cuasifiscal de la entidad.