La destrucción del trabajo registrado no se detiene. Según datos oficiales basados en el relevamiento del Sistema Previsional Argentino (SIPA) y difundidos por la Secretaría de Trabajo, en febrero de este año se computaron 252.500 empleos registrados menos que en el mismo mes del año pasado.

Al mismo tiempo, el poder adquisitivo del salario promedio mensual se redujo un 8,8% en términos interanuales, toda vez que los $ 38.242 brutos registrados en febrero incorporan un incremento del 38% contra una inflación del 51,3% en el mismo período.

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En la Secretaría de Trabajo consideran que esa caída del salario real operó como una suerte de amortiguador de los despidos al conceder un margen de competitividad a las empresas.

Sin lugar a dudas ha sido el sector industrial el que más sufrió la caída del empleo ya que fue allí donde se perdieron 69.500 puestos de trabajo en el período, que representan una caída del 5,8% contra una contracción general del empleo registrado del 2,5 por ciento.

Otro dato que se puso de manifiesto en la realidad del mercado de trabajo es el que surge de la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) que realiza la Secretaría de Trabajo sobre una muestra de unas 3000 empresas.

Allí, para el mes de marzo, se registró una caída interanual del 2,4% en la creación de empleo pero, además, se verificó una expectativa de creación de empleo del -0,8% que mejoró los registros de los dos meses anteriores pero consolidó una tendencia negativa de cinco meses consecutivos. Es decir, cae la creación de empleo y las expectativas a futuro no son mejores.