En otra jornada de altibajos, el dólar cerró por debajo de su cotización récord del lunes, aunque mostró que la línea de los 30 pesos por unidad le queda bastante cómoda. En el mercado mayorista quedó a $ 29,61, mientras que el precio promedio de venta al público en los bancos fue de $ 30,38 (40 centavos menos que en la víspera), según el relevamiento que realiza el Banco Central.

La tendencia cambió varias veces durante la jornada y estuvo muy vinculada a los movimientos que realizó el BCRA para contener la escalada del tipo de cambio. La entidad había informado que subastaría U$S 500 millones y ese anuncio calmó los ánimos, de manera que el billete arrancó en baja. Ante la tranquilidad de las operaciones, finalmente entregó menos de la mitad de lo prometido porque “la demanda a precio de mercado fue menor a la esperada”, según el comunicado. Los U$S 200 millones fueron vendidos poco después del mediodía a un promedio de $ 29,40. Sin embargo, en la última hora de operaciones hubo otra fuerte suba para demostrar que el apetito por la divisa continúa.

En el mercado había inquietud ante la decisión del Central, conocida el lunes, de no renovar la totalidad de Lebac, en el inicio de un plan que tiene como finalidad disminuir la gran cantidad de esos títulos en circulación. La entidad había anticipado que sólo aceptaría ofertas por $ 230 mil millones de los $ 525 mil millones que vencían este martes. En definitiva, adjudicó letras por $ 201 mil millones (el 38% del total), a plazos de 35, 63 y 98 días y con una tasa máxima de 45,04% anual. De la convocatoria fueron explícitamente excluidos los bancos y entidades financieras, que deberán suscribir otros títulos a corto y mediano plazo (Leliq y Nobac, respectivamente). La licitación de Nobac, que se realizó de manera paralela, fue declarada desierta.

Para saber el destino de los fondos liberados tras la no renovación de Lebac habrá que esperar hasta esta tarde, cuando se conozcan los resultados de la licitación de Letras del Tesoro, a suscribir en pesos a 105 días (hasta el 30 de noviembre, con tasa de interés mensual de 3%) y 224 días (29 de marzo del año que viene, tasa mensual de 2,85%). El objetivo buscado con esos plazos es estirar la fecha de cancelación para descomprimir el cargado calendario de compromisos financieros del gobierno.