El aumento en el precio de los combustibles aplicado desde este martes por YPF ronda el 7% y llevó a que algunas naftas superen la barrera de los 100 pesos por litro. Así lo informan usuarios de Córdoba, Santa Fe, Rosario, Salta y San Juan, entre otros puntos del país, donde la Infinia (la nafta tipo premium) se vende entre 101 y 102 pesos. En la Ciudad de Buenos Aires y alrededores, la súper quedó en $ 80,50.

Este incremento es el quinto que la petrolera aplica en los apenas dos meses y medios transcurridos desde comienzos de año. A diferencia de los microajustes anteriores, que tenían como objetivo compensar las subas en el biodiesel y los componentes impositivos, este es el primero de una serie que abarcará por lo menos tres ajustes en 60 días y que significará una suba total de entre 15% y 18%, según lo anunciaron las autoridades de la empresa.

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El plan fue expuesto la semana pasada por el CEO de la compañía, Sergio Affronti, en una presentación oficial en la sede de Puerto Madero, al que asistieron autoridades nacionales, como el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, y el secretario de Energía, Darío Martínez, además de los gobernadores de varias de las provincias donde la empresa opera yacimientos. Allí se anunciaron los planes de inversión de YPF para el presente año, que la empresa planea solventar con el mayor margen de ganancia que deje la venta de combustibles al público.

Se estima que esas inversiones requerirán unos U$S 2.700 millones. Para ello “es necesario aplicar incrementos de los precios en los próximos tres meses en el orden del 15%, más el aumento que se puede producir por el alza del impuesto a los combustibles, de forma de generar el abastecimiento necesario de energía”, dijo Affronti. Entre las obras a ejecutar se encuentran 180 nuevas perforaciones en el área de Vaca Muerta y un programa de recuperación secundaria y terciaria que permitirá prolongar la vida útil de pozos en funcionamiento.

Por fuera de las necesidades de la empresa, cuya mayoría del paquete accionario está en manos del Estado, los sucesivos aumentos (que desde comienzos de año acumulan 20%) tienen una innegable repercusión en el índice de inflación. En el gobierno son conscientes de ello, pero sin embargo avalaron las subas y el sendero alcista que propusieron Affronti y el nuevo presidente de la firma, Pablo González. El acuerdo alcanzado en las últimas semanas prevé que después de esa serie de aumentos, a fines de mayo, habrá un virtual congelamiento por lo menos hasta octubre, después de que se realicen las elecciones legislativas. La mirada política que se impuso es la de pasar el mal trago de golpe, en lugar de continuar con ajustes mensuales que terminen prolongando en el tiempo el malhumor de los usuarios y la inercia inflacionaria.

Se estima que aprovechando la posición dominante de YPF, que concentra ventas por entre 55 y 60 por ciento del mercado, las demás marcas también aprovecharán para recomponer sus precios. Sobre todo las refinadoras que no tienen producción propia y que deben soportar el doble efecto del alza en el precio del crudo que compran (ya está llegando a 70 dólares) y el ritmo devaluatorio que encarece sus operaciones en pesos. Ellas también se verán beneficiadas de los aumentos de su principal competidora.