Principalmente por falta de difusión y –en menor medida– por el volumen y las singularidades de su obra, el conocimiento de la música de Frank Zappa viene muy por detrás de la imaginería vinculada a su nombre. Murió hace exactamente dos décadas, el 4 de diciembre de 1993. A continuación, diez argumentos, motivos y pistas para acercarse a uno de los compositores más originales y potentes surgido de la cultura rock.

1) ANTE TODO, COMPOSITOR. Zappa tocaba la guitarra, escribía letras y libros, cantaba, era productor, director de orquesta y de cine. Cuando quería, se transformaba en un frontman arrollador y llegó a tener su estudio y su sello. Pero ante todo era compositor. Por prepotencia de trabajo –en vida editó casi 60 discos y muchos de ellos dobles–, por la calidad y singularidad de sus obras, y por como entendía la música. Su personal universo articulaba, como nadie logro hacer antes ni después, géneros disímiles como doo-wop, R&B, rock, psicodelia, blues, reggae, funk, disco, jazz, experimentación, clásica contemporánea y música concreta, entre otras. Zappa creaba sus obras de principio a fin, casi siempre en papel y a lo sumo con pequeños y supervisados espacios para la improvisación. También escribió obras que supieron dirigir los prestigiosísimos Zubin Mehta y Pierre Boulez.

2) UNA PERSONALIDAD AVASALLANTE. Todo ese caudal inagotable de música y creatividad pudo hacerse realidad gracias a una personalidad arrolladora. Zappa era reconocido por su profunda inteligencia, su humor corrosivo, su lucidez crítica y su gusto por la provocación aguda. Desde su ropa a sus declaraciones y por supuesto desde su música, jamás le importó el qué dirán y confió en una libertad absoluta para hacer y decir. Contrariamente a lo que muchos imaginaban, no consumía drogas. Todo su vuelo y juegos con la psicodelia y el absurdo eran completamente conscientes. No se detuvo ni cuando en 1990 los médicos le diagnosticaron un cáncer incurable. Lejos de deprimirse, redobló sus esfuerzos para remezclar sus discos, crear nuevas obras y dejar material póstumo.

3) UN HUMOR CORROSIVO. El humor era una de sus armas distintivas. Sardónico, cáustico y mordaz: Zappa fue uno de los mayores críticos de la decadencia de los EE UU y la trampa del «sueño americano». El disco y video «Does Humor Belong in Music?» (1986) funcionaba como una pregunta retórica que él mismo había respondido por la positiva a lo largo de toda su vida. Los shows en vivo profundizaban esa tendencia. Los músicos podían tocar la música más compleja y al segundo –o mientras tanto– disfrazarse, hacerse bromas, jugar con el público y más. Zappa parodiaba a casi todo y todos, pero también se reía de sí mismo y se corría de cualquier lugar de solemnidad.

4) SU MIRADA POLÍTICA. Zappa nunca fue un cantautor de protesta. Pero sus letras, acciones y expresiones públicas siempre tuvieron un muy alto grado de crítica política. Sus blancos más reiterados eran la policía, los telepredicadores y las políticas de los gobiernos conservadores. En septiembre de 1985 asistió al Congreso para expresar su rechazo a una organización formada por esposas de senadores que querían censurar letras de canciones que tuvieran referencias sexuales o supuestamente satánicas. Zappa llegó a decir con tono solemne en el Senado: «No hay evidencia científica concluyente que apoye la pretensión de que la exposición a ningún tipo de música dé lugar a que el oyente cometa un crimen o condene su alma al infierno. La masturbación no es ilegal, y si no es ilegal hacerlo, ¿por qué debería ser ilegal cantar sobre ello? Y no hay evidencia médica de que las manos peludas, las verrugas, o la ceguera estén asociadas con la masturbación».

5) UN GUITARRISTA POR FUERA DE LOS ESTEREOTIPOS. Zappa era un guitarrista único. Le gustaban Muddy Waters, Johnny «Guitar» Watson y Jimi Hendrix, entre muchos otros, pero no se parecía a ninguno. Tenía un sonido muy personal: sucio y saturado, y sus solos eran totalmente improvisados –en contraposición al resto de su música que era escrita–. Al principio de su carrera solía ser el único guitarrista de la banda, pero con el tiempo fue incorporando otros intérpretes para poder escribir estructuras más complejas y centrarse en los solos. Su faceta de guitarrista puede disfrutarse y analizarse en el triple Shut Up ‘n Play Yer Guitar (1981). “Mi aproximación al instrumento es más la de un compositor que opera un instrumento llamado guitarra que la de Frank Zappa, héroe de la guitarra”, explicó alguna vez el propio Zappa.

6) LETRISTA SIN FILTRO. Zappa también se hacía cargo de todas las letras. Y podían ser sobre absolutamente cualquier cosa. Desde denunciar el control social que ejerce la televisión a una descripción minuciosa de la aventura de un guitarrista de la banda, dos chicas, una banana y un cepillo de pelo. Lo absurdo, lo bizarro y la observación eran alimento de sus letras. Peter Hammill (ex Van Der Graaf Generator) dijo que le costaba entender el contraste entre la sofisticación musical de Zappa y lo «mundano» de sus textos. Después de su muerte, pero bajo su expresa supervisión previa, se lanzó el álbum Have I Offended Someone?, un compilado con sus letras más polémicas.

7) IMÁN DE TALENTOS. Las bandas de Zappa siempre fueron reconocidas por incluir músicos de gran talento. Y no era una tarea sencilla. Los grandes músicos que ya tienen un nombre suelen cobrar salarios altos y Zappa no podía darse el lujo de pagarlos por tres motivos: se movía a nivel under y nunca tuvo grandes éxitos, siempre formaba grupos grandes y aprender su repertorio requería varios meses de ensayo previo  –lo que demandaba pagar salarios mientras no había ingresos por shows–. Pero siempre se las arreglaba para conseguir grandes músicos porque se sentían atraídos por su obra y porque sabía detectar talento joven y desarrollarlo. Se puede decir que Zappa descubrió y ayudó a crecer a músicos tan disímiles como Terry Bozzio, Warren Cucurrullo, Steve Vai, Jean Luc-Ponty, Vinnie Colaiutta y George Duke, entre muchos otros.

8) SHOWS IRREPETIBLES. Su discografía está repleta de discos en vivo. Pero no se trata de un atajo para facturar, una estrategia de marketing o un arreglo para cerrar contratos discográficos. Muchas veces optaba por presentar composiciones nuevas en vivo para grabarlas e incluirlas en un próximo disco. Al mismo tiempo, los temas ya conocidos se rearreglaban en cada gira en función de las capacidades y dinámica de la nueva banda. El talento de Zappa hacía que casi siempre fuera valioso escuchar las nuevas versiones. Por citar apenas un ejemplo, la banda de 1982 salió de gira con un repertorio aprendido con exactitud de 85 canciones. Zappa explicaba: «Hay un montón de cosas diferentes que puedes hacer cuando tienes una banda. El negocio de las giras ha degenerado hasta el punto de que el público espera que subas al escenario y recrees tu video.»

9) CONVICCIÓN INDEPENDIENTE. Zappa no encajaba con la industria, pero no estaba dispuesto a que ésta lo detuviera. Así fue que las circunstancias y su empeño lo hicieron crear su propio estudio y su propio sello Zappa Records primero y Barking Pumpkin Records después. Previamente había tenido un conflicto legal de grandes dimensiones con el sello Warner, disparado porque no quería editar su ambicioso proyecto Läther. «He estado en el infierno. ¡Tuve contrato con Warner durante ocho años!», le contaba al diablo en «Titties ‘n Beer». Después del conflicto, logró más independencia y editó más material.

10)  ZAPPA ESTIMULA Y SIENTA BIEN. Se puede decir sin mayores riesgos de exagerar que la música de Frank Zappa está entre lo mejor que nos dejó el siglo XX. Hoy, a 25 años de su muerte, las propiedades estimulantes de su obra permanecen intactas. Su inteligencia y acidez siguen despertando risas y complicidad (casi todas sus letras se consiguen en castellano por Internet); y la riqueza y singularidad de su música insisten en llevar al escucha a un universo sencillamente único. Está comprobado: sólo Frank Zappa pudo ser Frank Zappa. Pero para el resto de los mortales no es poca cosa escuchar su música y con ella ensanchar la mente, el espíritu y cargarse de ese humor cáustico que funciona como el mejor antídoto contra todos los males de este mundo.   «


Algunos hitos de una vida intensa

-Vincent Zappa nació en Baltimore (Maryland, Estados Unidos) el 21 de diciembre de 1940. Era el hijo mayor de una familia de clase media baja con orígenes sicilianos, griegos, árabes y franceses.

Su primer instrumento fue la batería, y a los 12 años hizo un curso de percusión para orquesta. «Mi idea no era ser un baterista de rock porque el rock todavía no se había inventado», explicó en su autobiografía.

-A los 13 años, un acontecimiento casi pueril le cambiaría la vida: leyó un artículo sobre «Ionisation» de Edgar Varèse, una obra vanguardista incluso dentro de la música clásica contemporánea, y se obsesionó con conseguirla. Lo hizo casi un año después. Para su cumpleaños número 15 pidió como regalo llamar a Varèse y poco después consiguió hablar con él. «Como no tenía ningún tipo de educación formal, para mí no había ninguna diferencia entre escuchar a Lightnin’ Slim, un grupo vocal llamado los Jewels, Webern, Varèse, o Stravinsky. Para mí todo era buena música», detallaba.

-A los 18 años, después de escuchar a Webern, empezó a interesarse por la música dodecafónica y a escribir partituras. Eso marcó su vocación y le dio herramientas de compositor. También a esa edad agarró la guitarra como su instrumento definitivo.

-Debutó discográficamente con los Mothers of Invention con Freak Out! (1966), uno de los primeros discos dobles de la historia del rock.

-Después de 1969 disolvió a los Mothers por las dificultades para mantener económicamente a la banda. Después los rearmaría con una nueva formación que incluiría a Flo & Eddie, los míticos cantantes de The Turtles. Debutaron con Chunga’s Revenge (1970).

-Su gira de 1971 tuvo un final muy accidentado. Primero, se desató un voraz incendio cuando tocaban en el casino de Montreaux (Suiza), un incidente que fue inmortalizado en la letra del clásico de Deep Purple «Smoke on the Water». Pocos días después, durante los bises del concierto en el Rainbow de Londres, un fan atacó a Zappa porque supuestamente había mirado a su novia. Zappa cayó al foso de la orquesta se quebró varias costillas, una pierna y tardó casi un año en recuperarse físicamente. Pero nunca dejó de hacer música. Meses antes se había estrenado la película 200 motels –Zappa hizo el guión, la banda de sonido y la dirigió–. Ringo Starr tiene una actuación destacada.

-En enero de 1983, grabó por primera vez con la London Symphony Orchestra. Poco después saldría el álbum London Symphony Orchestra, Vol. 1.

-Ese mismo año comenzaría a experimentar con el Synclavier, una especie de sintetizador computadora que le permitía reproducir sin ningún otro instrumento sus composiciones más complejas. Tres años después lanzó Jazz from Hell, un disco ejecutado enteramente con el Synclavier. Zappa ganó un Premio Grammy por este álbum.

-El 4 de diciembre de 1993, luego de una larga enfermedad, murió acompañado de su familia.


Seis discos clave

We’re Only in It for the Money (1968, Mothers of Invention)

Con el tercer disco de los Mothers, se puso todavía más cáustico y efectivo que en sus trabajos previos. El sueño americano, el flower power y el consumismo son denunciados sin piedad. Hasta el Sgt. Pepper de los Beatles es caricaturizado en la tapa. Las composiciones son en su mayoría breves, con melodías pegadizas y voces deformes que juegan entre el rock, el pop, el doo wop, y los arreglos de jazz y música contemporánea. ¿Clásicos instantáneos? «Who Needs the Peace Corps» y «Let’s Make the Water Turn Black».

Hot Rats (1969)

Su segundo disco solista es un álbum instrumental (excepto la breve pero significativa participación de Captain Beefheart en “Willie the Pimp”), con composiciones que en su mayoría superan los 9’. Incluye el clásico “Peaches in Regalia”, la brillante “Son of Mr. Green Genes”, la acotada “Little umbrellas” (de sólo 3’) que brilla por su musicalidad y elegancia, y el desarrollo de largo aliento «The Gumbo Variations”. El disco se desarrolla entre potentes aires de jazz rock, pero con las asperezas y tonos lúdicos que sólo Zappa le puede dar.

Apostrophe  (1974)

Fue el disco más vendido de Zappa y alcanzó la categoría de oro. ¿Resignaciones comerciales? Ninguna. Es verdad que la mayoría son canciones cantadas, pero la sátira, la crítica social y la deformidad seguían tan presentes como siempre. Las guitarras de Zappa, los teclados de George Duke, el violín de Don “Sugarcane” Harris y la marimba de Ruth Underwood le dan un color único al disco. La sinuosa “Don’t Eat that Yellow Snow” y el blues galáctico “Cosmik Debris” funcionan como clásicos verdaderamente inoxidables.

Sheik Yerbouti (1979)

Un disco popular y entrador para los parámetros Zappa. Con hits como «Dancing Fool» –una parodia a la cultura disco de los años ’70– y «Bobby Brown Goes Down» –una caricatura de un yuppie gay capaz de cualquier cosa por ascender socialmente–. Casi no queda títere con cabeza. En “Flakes”, Zappa ridiculiza a Dylan, en la bomba heavy punk “Broken Hearts Are for Assholes” a los enamoradizos y en “Jewish Princess” a los estereotipos. Un collage musical que no tarda en hacerse adictivo.

The Best Band You Never Heard in Your Life (1991)

Doble en vivo registrado durante la última gira de Zappa, en 1988. La banda sumó los refuerzos de una poderosa sección de vientos y al multiinstrumentista Mike Keneally. Incluye versiones alucinantes de clásicos como “»Mr. Green Genes», «Florentine Pogen», “Inca Roads” y «Cosmik debris», junto a covers hilarantes de «Stairway to Heaven» (Zeppelín) y “Bolero” de (Ravel) –en plan reggae–; y «Purple haze» (Hendrix) y «Sunshine of your love» (Cream) en formato tecno.

The Yellow Shark (1991)

El Ensemble Modern, un prestigioso un grupo de músicos clásicos centroeuropeos, se comunicó con Zappa para decirle que querían interpretar composiciones suyas en el festival de Frankfurt de 1992. Zappa había tenido algunas experiencias no del todo felices en el ambiente clásico y los escuchó con desconfianza. Muy pronto se daría cuenta de su error: el Ensamble estudió al detalle las piezas especialmente escritas para la ocasión por Zappa y los clásicos rearreglados. El resultado es por lejos su mejor disco de música clásica. El compositor se negaba a morir.