No es exagerado el título de este comentario: todo transcrurre según la Duro de Matar 3, la que tenía como malo a Jeremy Irons, que bajo la mácula del terrorismo, quería robar la Reserva Federal de Estados Unidos. Aquí la diferencia es que se trata de la Reserva Federal de Francia y el héroe no es un policía del montón sino de un agente especial de la CIA poco apegado al protocolo.

De todos modos, no es literalmente igual. De hecho las mezcla un poco. De Duro de Matar 2, por ejemplo, que pone que las fuerzas de seguridad de elite están entongadas; más que entongadas son las responsables de todo el asunto. Y luego los terroristas: acá ya se los relaciona con el Islamismo y no con algún grupo de liberación de un país del Tercer Mundo.

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Hay una buena química entre Idris Elba (el de las series The Wire y Luther) y Richard Madden (el Jon de Game of Thrones). El primero es el Bruce Willis de esta versión, el segundo el que desata toda la trama: un gran punguista norteamericano que está en París huyendo «de sí mismo» y se encuentra, por uno de sus pequeños hurtos, enredado en la confabulación para hacer que París arda en la previa de un nuevo aniversario de la Toma de la Bastilla. No hay chicos en el medio a los que salvar, como en aquella de Willis, pero sí el uso de la ley a su modo por parte de Elba. Todo es correcto, bien hecho, en especial las persecuciones, que sobresalen sobre las peleas, que resultan más bien comunes.

El final augura una nueva entrega, aunque no se sabe bien si con la dupla en cuestión o no. Ni tampoco si seguirá los pasos de la gran saga que protagonizó Willis.

Atentado en París. (Bastille Day. Reino Unido, Francia, Estados Unidos, 2016). Guion y dirección: James Watkins. Con: Idris Elba, Richard Madden, Charlotte Le Bon, Kelly Reilly. 92 minutos.

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