Cuando en 1987 formaron la banda no soñaban con tener temas que puedan llegar a ser clásicos del rock nacional.  Pero la pasión, la misma que se nota en cada riff, en cada acorde, los llevó hasta esta actualidad de madurez y serenidad. “La banda fue nuestra escuela, aprendimos a vivir  juntos. Y hoy por todo esto que le pasa al planeta nos damos cuenta del viaje alucinante y afortunado que tuvimos y lo agradecemos. Con música, obvio, esa vocación está intacta”, cuenta Mariano Martínez, guitarra y voz de Attaque 77, desde su casa de Tanti, un pueblo a 20 km de  Carlos Paz, Córdoba.

Sus compañeros Luciano Scaglione (bajo) y Leo De Cecco (batería) viven en Buenos Aires, pero siempre están cerca. Ese tridente es sólido y encontraron una manera de trabajo que los mantiene vigentes con  17 discos editados, de 1 millón de unidades vendidas y miles de shows encima. Todo eso en 32 años de trayectoria.

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Ese camino fue el que condensaron en Sesiones pandémicas, el disco que es el resultado del show transmitido por streaming en plena cuarentena, donde incluyeron sus ya míticas canciones y recorrieron las diferentes influencias de la banda –del punk rock al ska, pasando por el reggae, el hard rock, la canción power pop y más–. El álbum fue grabado el 2 de octubre de 2020 en Strummer Bar. Pero ahora lo presentarán, con protocolo, frente a su gente. El 3, 4 y 5 de septiembre en el Teatro Broadway.

“Estamos a pocos días del reencuentro con la gente. Es algo distinto a lo shows que hacíamos antes pero hay que ir y ver en qué podemos transformar eso que nos vamos a encontrar. La gente sentada, en burbujas. Es diferente a lo que estábamos acostumbrados, pero la gente y nosotros nos adaptamos porque las ganas pueden más”, dice el guitarrista.

El músico recuerda que cuando grabaron el año pasado el show para trasmitir sintió la misma alegría: “Veníamos de meses de encierro. De no vernos. Son décadas de estar todo el tiempo juntos, viajando y tocando sin parar. Estábamos en el punto que ni ensayamos porque estábamos todo  el tiempo tocando, teníamos ese training. Casi sólo nos juntábamos a probar sonido o alguna cosa especial. Estábamos en esa vorágine. Y bueno, paramos medio de golpe. Pero nos dio un tiempo que no teníamos, para pensar y para  crear otras cosas”.

La cuarentena fue para el guitarrista y cantante un tiempo para valorar cada acción que lleva  ser una banda profesional: “Estar  en  el escenario es trabajoso, pero es hermoso y uno lo llegó a extrañar tanto que volvimos a darnos cuenta que es una celebración cada encuentro. Tocar juntos es un lugar seguro para nosotros. Sentir la potencia de tocar frente a  otros es algo que  único. Pero uno se acomoda y hacer un streaming  fue algo nuevo. Sin dudas, fue una manera de agradecer todo lo que se me dio en la vida. En la vida profesional me fue bien, porque tuve la suerte de tener una vocación y de desarrollarla a pesar de los obstáculos. Estar más o menos vigente… Todo hay que hacerlo con alegría.”

La actitud punk tiene que estar. Todos en algún momento, dice, nos vemos forzados a ser punks de alguna manera. “Vivimos en un país en el que es difícil asimilarlo. Nos acostumbramos a una realidad que es una locura. La cuestión social compleja nos pone en un lugar que si no le das para adelante, es un quilombo. En muchos aspectos, trabajamos pensando que no hay futuro y lo vamos armando a pura convicción. Es todo un desafío encontrarle el lado positivo a las cosas, pero hay que hacerlo y desde ese lugar, generar pequeños cambios, que salgan de vos pero que  luego repercutan a nivel colectivo, de la manera que sea.  Pequeños pasos, pueden llevar a  grandes cambios aunque suene un poco utópico.”

Para Marianos Martínez hay que alejarse de la dicotomía River-Boca  que rige todo en nuestro país: “No es fácil. Pero así de básico como suena sería revolucionario ponernos en el medio. La división está en la política, en la religión, estás de ese lado y yo del otro, ese gran desafío que tenemos como sociedad, romper con eso. La famosa grieta que es muy profunda y abarca muchos aspectos. Está bueno ponerse en un lugar más contemplativo, tratar de ver la lógica de pensamiento del otro, escuchar más antes de hablar. Siempre está la oportunidad de poder lograrlo”, reflexiona el artista.

Su manera  de mostrar su convicción es siendo fiel a lo que cree y plasmarlo en su trabajo. “Yo nunca deje de estar activo, me interesa la grabación en el estudio. Me armé con lo básico algo para pasar la cuarentena. Pensando y armando a la distancia con mis compañeros canciones nuevas. Para octubre vamos a tener un disco listo para sacar antes de fin de año y esperamos tener un segundo disco en marzo  o abril, con el que trabajaremos durante el verano”, anticipa.

“La tecnología hay que aprovecharla. Podemos grabar a distancia. Nos dimos cuenta que era momento de hacer cosas sin estar  todo el tiempo en el mismo lugar. Entonces me armé un sistema de grabación. Pudimos avanzar. Está siempre la opción de hacerlo de esta manera o como antes, pero lo importante es aprovechar los recursos que hay. Me gusta eso de salir con adelantos, es recuperar aquellos discos simples con un tema de cada lado. Todo lo que tiene que ver con la distribución hay que aprovecharlo. Nuestro trabajo no cambió, sigue siendo el mismo: uno tiene que intentar hacer buenas canciones, para soltarlas, dejarlas ir y que la industria se las devore como sea, y que la gente las escuche como quiera”.

La tranquilidad  del pueblo donde vive se transmite en su modo de hablar. Difícil es creer que con Attaque 77 teloneó a The Ramones, Die Toten Hosen, Sex Pistols, Iggy Pop, Mötorhead y tantos otros. “Los pies en la tierra son fundamental. Los vaivenes de una banda son terribles, décadas de gira, es un sube y baja, a veces pocos saben que seguís vivo y luego aparece una canción que suena en todos lados, todo el mundo te quiere o todos te odian. Después de tantos años, pude comprender que todo es relativo, pero no es tan fácil elaborarlo y mantenerte en tu eje. Pasamos de todo, imaginate. Nosotros como grupo tratamos de corrernos de los límites. Tuvimos inquietud de no quedar encerrados en un estilo, en un sonido. Sino ampliar el horizonte. Lo vamos logrando.”


¿Cuándo?

Attaque 77 presenta Sesiones pandémicas, su nuevo disco. 3, 4 y 5 de septiembre a las 20 en el Teatro Broadway, Av. Corrientes 1155.


La experiencia con Valeria Lynch

Hace un tiempo resonó la colaboración de Mariano con Valeria Lynch. Sus dos estilos diferentes se juntaron  para trabajar y se llevaron muy bien. “Soy muy abierto para escuchar música, de toda la vida. Obvio que la semilla del punk creció dentro de  nuestra adolescencia, pero siempre escuché pop y melódico. Entonces, en el momento de trabajar con ella, no me fue  tan extraño. Para el afuera entiendo que puede sonar raro, un rockero no tiene nada que ver ahí, pero yo hace muchos años que trabajo en estudios, me gusta la producción artística y la grabación”, cuenta Martínez.

La voz de Attaque 77 produjo mucho rock, pero en Córdoba también muchas bandas de folklore: “Hacer otra cosa por fuera del rock es para mí es un desafío más interesante que manejarse en el campo que más conozco. Fluyó con Valeria. Hicimos  un par de discos muy lindos.  No  estábamos tan lejos como parece. En su discografía más allá de sus temas más famosos, hay mucho rock y si escuchas el disco acústico de Attaque, no pensás que somos punk. Además, seamos sinceros, con la voz que tiene, Valeria hace lo que quiere. Tiene un disco de tango que es para explicarle a cualquiera de qué se trata el género. Si se quiere poner más rockera, también puede. Creo que por suerte ya no hay tantos prejuicios.”