Le gustan los desafíos y el mayor reto para Ben Affleck, esta vez, fue personificar correctamente a alguien con síndrome de Asperger, un trastorno del espectro autista, pero que también está entrenado para matar. El ganador de dos Oscar, como guionista –junto con Matt Damon– por En busca del destino (1997) y como productor por Argo (2012) tomó el riesgo y armó el personaje central de El contador, película que este jueves llega a los cines. «Creo que más allá de la acción y el suspenso, esta es una historia fuerte que habla de nosotros como sociedad», afirma el actor que venía de encarnar a Batman, en el film que lo enfrentó a Superman. Con una recaudación de 24,7 millones de dólares, tras su debut el fin de semana pasado, El contador es actualmente la película más vista de los Estados Unidos.

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–Es una historia mucho más madura, inteligente y pensada de lo que parece. El guión es rico en detalles y es interesante como fue trabajado. Es de esas tramas que te mantiene tenso hasta el final. No es una película de acción común y corriente. Aborda desde el principio el tema de cómo la gente influye en sus hijos. Es el caso del padre de mi personaje que le crea a su hijo un entrenamiento riguroso, para endurecerlo para un mundo que podía hacerle daño por su condición. Pero esa experiencia, en última instancia, solo lo hace a un lado y le hace más daño. Por una parte, mi personaje es un consumado luchador y, por otra, un genio de las matemáticas. Esas facetas de su personalidad, que tanto chocan en alguien como él, no se parecían a nada que hubiera hecho hasta ahora y eso logró que haya sido un reto de lo más estimulante para mí.

–¿Qué te parece lo más atractivo de tu personaje? 

–Por un lado, es un eficaz y entrenado guerrero y, por otro, un prodigio de las matemáticas. Esas facetas de su personalidad, aparentemente contrapuestas, no se parecían nada a lo que había hecho antes, por eso era emocionante y desafiante a la vez. Pero además Christian es autista, una enfermedad que tiene muchos matices. Este es un personaje que tiene lo que algunos podrían llamar discapacidad y otros llaman habilidades especiales. Y las habilidades especiales que tiene Christian plantean algunos desafíos reales para él, para tratar de llegar a funcionar en la vida. Más allá de su condición, él es igual que cualquiera de nosotros. Quiere ser feliz, quiere el contacto humano, quiere amor, quiere amistad. Tiene pequeñas cosas que le molestan, como todos, pero tiene objetivos en su vida en los que quiere tener éxito. Él solo define las cosas de manera diferente de como otras personas hacen, por su formación. Me enamoré de la idea de interpretar a alguien distinto y único.

–Pero él es un misterio, ¿no?

–En principio no se entiende quién es y qué hace, y a medida que avanza el film, nos damos cuenta de que es un tipo sofisticado y preparado para hacer cosas extraordinarias. Moralmente, y desde luego éticamente, existe en una especie de zona gris para un contador. Pero él tiene su propio código moral. Él cree que es un Robin Hood, de alguna manera, solo que trabaja con algunas de las personas más peligrosas del mundo y tratando de hacer algo que vale la pena con las ganancias. Hasta cierto punto creo que fui construyendo un personaje muy sensible y preciso que va creciendo a medida que avanza la película. Agregué ciertos aspectos y detalles de personalidad que observé durante la preparación, hablando con gente que tiene autismo y con especialistas. Tomé prestadas algunas expresiones y gestos que me parecían adecuadas. 

–¿Estar acompañado de un buen reparto ayuda?

–Claro, esto es algo grupal. La actriz Anna (Kendrick) es de esas personas que trae tremenda energía y autenticidad a cada escena en la que aparece. Tiene esa habilidad de poder poner sobre la mesa qué funciona y qué no, sin decirlo, solo con su talento para interpretar. Yo la admiraba y estaba esperando tener la chance de trabajar con ella. Así que me emocioné cuando me enteré de que ella firmó para ser parte. Luego, con JK Simmons no tengo muchas escenas, pero las que tuvimos la pasamos muy bien. Es un placer tenerlo en nuestro equipo. Tiene una gran elegancia para resolver las escenas y eso se nota en la pantalla. Tener buenos actores te obliga a tener que poner lo mejor, por eso fue importante tanto lo de ellos como lo de John Lithgow, Jean Smart, Jon Bernthal, y los demás.

–¿Cuál era el pedido más recurrente del director Gavin O’Connor en el set?

–Gavin es de esas personas a las que realmente les importa explotar al máximo el aspecto interpretativo y es alguien que quiere que los actores se luzcan. Crea un ambiente muy cómodo para el trabajo, siendo un verdadero líder, lo cual es lo ideal en un director. Tiene algo de sensible, reflexivo y muy empático. Y es el que más trabaja. No hay tarea que no lleve a cabo, si cree que eso podría hacer mejor la película. Asumí, por ver sus trabajos anteriores, que él controlaba hasta el más mínimo detalle para que todo en sus films fuera perfecto. Sabía que en esta hacía falta esa meticulosidad para captar la complejidad y los distintos matices y plasmarlos adecuadamente. Me gustó que haya sido el director porque, a pesar de ser una película repleta de acción, está llena de humanidad y sensibilidad. Con él no hay ninguna idea que sea demasiado estúpida. Incluso, si tenés la peor idea de la historia, te escucha. Es muy paciente y solo te dirá que no es lo que se necesita. Una de las cosas que no me gustan de dirigir es la ansiedad de superar el día, todos los estúpidos problemas logísticos que se producen, toda esa basura que nubla tu cabeza. Cuando sos actor, no tenés que hacer nada de eso. Además, Gavin parece llevarlo tan bien que nunca me preocupé por nada. Me encantó trabajar con él, es muy apasionado. Siempre encuentra maneras de sorprender al público y creo que eso es lo que hace un buen director. «

Producción Nicolás Peralta/Gza. Warner Bros.

Un arte marcial a la medida de Ben

Para darle un rasgo verosímil a las escenas de acción, el personaje que interpretó Ben Affleck en El Contador debía tener un estilo de lucha forjado por su formación militar en la infancia y su inclinación personal por el orden. “La idea era que cuando se metiera en una situación que requiriera violencia, eliminara la amenaza lo más rápida y económicamente posible. Son matemáticas”, afirman los coordinadores de dobles Sam Hargrave y Fernando Chien, quienes tenían órdenes del director para explorar diferentes tipos de artes marciales. Nada encajaba del todo hasta que le mostraron un método de Indonesia , llamado Silat. «Nunca había oído hablar de él, pero es increíblemente eficiente, por lo que sirvió a nuestro propósito de una manera muy cinematográfica», afirmó el director.

 Affleck comenzó a entrenar esta técnica de artes marciales durante meses. «Su estilo tenía que ser casi quirúrgico, muy lineal y directo. Él no rebota como un boxeador. Nos centramos principalmente en Silat, pero también le enseñamos judo, jiu-jitsu. Todo, desde cero, pero extremadamente estilizado», afirmó Chien. Affleck, que entró en la película justo después de interpretar a Batman, ya estaba en forma para pelear, pero no como el personaje lo haría. «Para Batman, se puso realmente grande y musculoso, pero este personaje tenía que ser hábil y más rápido, muy explosivo, por lo que hicimos mucho acondicionamiento de artes marciales con una gran cantidad de movimientos dinámicos», afirmó el entrenador. El actor entrenaba cerca de dos horas al día y comía seis veces por jornada para lograr el cuerpo deseado.

La dualidad de todo individuo

La idea de Gavin O’Connor, el director de El contador, era armar un rompecabezas: que el espectador vaya obteniendo información sobre el protagonista y su entorno poco a poco y no vea la imagen completa de la trama hasta el final, cuando se coloca la última pieza. «Siempre es muy intrigante cuando la gente tiene secretos, cuando creés que alguien es una cosa y luego descubrís que es algo completamente distinto», afirma O’Connor y agrega que «la historia habla de la dualidad en todos nosotros. Puede que sea fácil encasillar a las personas, pero nos damos cuenta de que siempre puede haber mucho más de lo que te imaginás». 

Para Gavin, el punto central de la película está en explicar desde el personaje cómo alguien de alto coeficiente intelectual y apariencia tranquila puede ser tan letal. Esos elementos divergentes de la historia eran lo que le atrajo del proyecto. «Es poco convencional hacer una película de suspenso, un drama, una película de acción y un estudio de caracterización, todo en un solo film. Parte de mi trabajo como director es rodearme de personas que son muy buenas en lo que hacen, personas que van a realzar el material y los actores de esta película lo hacen”, afirma. Antes del comienzo del rodaje, O’Connor y Affleck se dedicaron a la investigación y consultaron con varios expertos en autismo, «para asegurarnos de que reflejarían a un personaje realista», dice el director. «Todos tenemos nuestras ventajas y desventajas, por lo que era importante para mí que abrazáramos a Chris como un individuo y nunca como una figura trágica”, dice el cineasta.