Desde su debut, las historias e imágenes de El marginal convirtieron a la serie creada por Sebastián Ortega y desarrollada junto a Israel Caetano en una de las más vistas de nuestro país, así como en una de las producciones argentinas que logró mayor reconocimiento en el competitivo mercado internacional. Cruda ficción de lo real, la propuesta navega con eficacia las aguas del drama, la violencia, el grotesco y la ternura, sostenida por un elenco de actores y actrices capaces de encarnar a personajes complejos, y de articularlos en el relato coral de la vida (y la muerte) dentro de una cárcel.

Como protagonista de la saga, Claudio Rissi supo dotar a Mario Borges, el célebre “capanga” de los presos, de una gracia magistral. “Yo creo que el conflicto es un combustible para vivir. Eso lo mantiene en tensión a Borges, pero él es inconsciente de eso”, reflexiona el actor que tras cuarenta años de carrera en el cine, la televisión y el teatro logró a través de El marginal una de sus interpretaciones consagratorias.

Sumate y apoyá el periodismo autogestivo

ASOCIATE

“Borges se mete en esos líos a sabiendas, pero le generan las contradicciones de no tener un minuto de paz. Eso es lo que humaniza al personaje. Él es un viajero en el mundo de la tensión y en ese submundo de la delincuencia en el que, como ya ha manifestado en otras temporadas, está por elección. Eso provoca consecuencias pero no las puede evitar, pareciera que fuera su destino: su norte es ir hacia las llamas del infierno”.

La cuarta temporada de la serie viene especialmente recargada, ya que retoma el clímax del final de la primera entrega, habiendo mediado El marginal 2 y 3 como precuelas de aquella historia inicial. Ahora, la banda de los hermanos Borges vuelve a cruzarse con su archienemigo, el ex policía Miguel Palacios, alias Pastor Peña (encarnado por Juan Minujín), aunque esta vez en otra prisión, la de Puente Viejo. Nuevos personajes como Galván (Rodolfo Ranni), Coco (Luis Luque) y Bardo (Ariel Staltari) se suman a la ficción en una atmósfera que parece aún más opresiva.

“Tiene una carga energética particularmente fuerte esta temporada. Hay que redoblar la apuesta para seguir generando esa tensión que tiene el relato, y creo que han ido a fondo los libros, la producción y la dirección”, destaca Rissi. “Los conflictos abruman a Borges y cada vez son más, se abren muchos frentes. Antes había un solo objetivo: Mario tenía un enemigo. Ahora son muchos”.   

Junto con su hermano Diosito, el personaje que interpreta Nicolás Furtado, este “capo” impiadoso y a la vez campechano se transformó en uno de los protagonistas cruciales y más seguidos por el público. “A Mario hay algo que por lo menos lo preocupa constantemente y es el amor por su familia. Él es un hombre amoroso como puede, como fue criado, a los golpes, a los porrazos. Él ama a Diosito, a su Gladys, y ama a su manera. No creo que sea la encarnación del mal, sino sería un personaje muy lineal y no le produciría conflictos lo que hace… Precisamente creo que ese es uno de los motivos por los que la gente quiere tanto a estos personajes. Sería muy previsible si sólo se enojara, gritara y destilara bronca. Pero no, Mario tiene muchos dolores”.

En ese sentido, El marginal cumple con un axioma del entretenimiento de masas: el de convidar al público con villanos memorables, haciendo pie en la eterna fascinación que provocan los descarriados. “El Guasón de (Jack) Nicholson es amado, el Pingüino de Danny De Vito es amado, también eran queridos los de la serie, tomando a Batman como referencia de los villanos y el héroe. Hasta hubo un spin off como fue la película del Guasón. ¿Qué pasa con la gente que se conecta con eso? No sé. A veces lo asocio con un lugar muy extraño de la conducta humana. Pensemos: vas por la General Paz hacia el norte y de la mano contraria hay un choque: ¿por qué la gente empieza a mirar si hay sangre y no ayuda? No es que se detiene para hacer algo, sino para mirar. ¿Cómo lo explicás? Por ahí la analogía parece tonta, pero es una manera de tratar de comprender por qué la maldad tiene tanta aceptación. Los villanos no son modelo de nada, pero son referentes para muchos. Es muy raro”, reflexiona Rissi.

Desde el punto de vista estético, esta realización de Underground que arrancó en 2016 como coproducción junto a la TV Pública se inscribe en una tradición que bien podría leerse como una categoría en sí misma: la del género marginal. Junto a Okupas, Tumberos o desde el cine, la icónica Pizza, birra, faso (estos dos últimos también con el sello de Caetano) esta otra historia siniestra comparte unos códigos tan reconocibles como atractivos para la audiencia. “Es lo que está permitiendo que el relato se haga más descarnado, por eso redoblamos la apuesta. Nos adentramos en un submundo que parece contener todas las miserias juntas, y desde ahí se puede hablar de la miseria de la sociedad y de lo que nos está pasando. Pero como generalmente se filtra a través de la comedia o de la marginalidad, al verlo hay algo de ‘a mí no me sucede esto, yo no soy esto’. Cuando en realidad, todos formamos parte de eso que está pasando. Se trata de manifestaciones artísticas que permiten mostrar cosas. En El marginal, particularmente, no sólo se habla de la corrupción dentro de la cárcel sino de un segmento de la alta alcurnia que rodea al miserable negocio de la cárcel”.

Aunque reconoce a su papel de Borges como el trabajo que le dio mayor popularidad, Rissi dice que “el mejor papel siempre es el que está por venir”. Eso no quita todo lo que el actor pudo desplegar en esta tarea. “He disfrutado muchísimo de hacer todas las maldades que hizo Borges y de todas las ocurrencias que hemos compartido con Gerardo Romano, Nicolás Furtado o con los directores Alejandro Ciancio y Mariano Ardanáz. Y eso a mí me lo liberó Luis Ortega: liberó una parte mía, me sacó los filtros. Yo, por más que sea un actor, soy un tipo con muchos prejuicios y una enorme timidez. Tengo muchos temores e inseguridades en cuanto a si voy por el camino correcto o no. Uno tiene que elegir un camino para empezar a abordar un rol. Y Luis me sacó los filtros, y eso fue llegar al desenfado: el desenfado de no prejuzgar ninguna acción. Probarla primero y ver después si sirve, si hay que suavizarla, acotarla. Ese fue Luis, el que me abrió la puerta para ir a jugar”.  «

El marginal 4. Dirección: Alejandro Ciancio y Mariano Ardanaz. Elenco: Claudio Rissi, Juan Minujín, Nicolás Furtado, Martina Gusmán y Gerardo Romano. Disponible en Netflix.