Si con la seminal Almendra, Luis Alberto Spinetta había logrado conjugar el universo beatle con el tango de Piazzolla y el jazz, entre otros géneros; Pescado Rabioso, su siguiente proyecto formal caracterizado como un power trío de blues y rock, se posicionó por la impronta de su líder como un enlazador de mundos entre los riff crudos y distorsionados, las vigorosas bases rítmicas, el lirismo y la riqueza armónica.

Todo eso se confirmó cuando en los primaverales días de 1972, la aventura musical iniciada varios meses atrás con Black Amaya en la batería y Osvaldo “Bocón” Frascino en el bajo, que ya tenía un importante rodaje en vivo, editó “Desatormentándonos”, su debut discográfico.

Más que elocuente resultaba la apertura del álbum con el “Blues de Cris”, una despedida a la musa inspiradora de “Muchacha ojos de papel”, que también resultó una ruptura con todo lo que aquella canción representaba.

Pero esa mezcla de crudeza y sutiliza iba a atravesar todo el disco, el cual se completaba con “El jardinero (temprano amaneció)”, “Dulce 3 nocturno”, “Algo flota en la laguna” y “Serpiente (viaja por la sal)”.

“Yo quería hacer una música aún más violenta que las del segundo disco de Almendra. Pescado, y en especial el primer disco, eran un despegue declarado respecto a Almendra. Si bien Almendra me había permitido llegar a ese lugar, creo que con Pescado intenté romper la ternura y el eje sensible de Almendra”, le había comentado Spinetta al periodista Eduardo Berti en su libro “Crónica e iluminaciones”, de 1988.

La placa iba a ser también un fiel reflejo del derrotero artístico y personal de Spinetta tras la disolución de Almendra, con el consecuente conglomerado de inquietudes que fue sumando en esa etapa.

“Fue el primer eructo después de que uno se toma un Uvasal tras haber comido y bebido a mansalva”, había definido el propio artista a esta experiencia en una charla registrada en 1977 por el periodista Miguel Grinberg para su libro “¿Cómo vino la mano?”.

Es que a la amarga ruptura de Almendra, le siguió un disco experimental, en algunos pasajes dadaísta, que sirvió para Spinetta pudiera cumplir el contrato vigente de la banda con la discográfica; algunos intentos fallidos de formar grupos con colegas como Pappo, Pomo y Edelmiro Molinari; y una etapa de búsqueda personal que derivó en el consumo excesivo de drogas lisérgicas y en un viaje a Europa tras las huellas de los “poetas malditos”.

La redención la iba a encontrar en un nuevo proyecto en donde también iba a canalizar su interés por algunos grupos de rock duro en auge en ese momento, como el caso de Led Zeppelin. Black Amaya y Bocón Frascino serían sus aliados en esta nueva cruzada.

“Cuando Luis me ofreció integrar el proyecto, quería hacer algo más pesado que Almendra, quería romper con todo eso”, rememoró Black Amaya.

Como se señaló antes, el camino de Pescado Rabioso hasta llegar a “Desatormentándonos” fue de muchos ensayos en una quinta en Castelar y de decenas de shows en distintos teatros y discotecas. Así surgieron una gran cantidad de temas, muchos de ellos aún inéditos como “Mensaje a las larvas” o “La fiebre paranoica”.

“Estaban apareciendo algunas bandas acústicas como Sui Generis y Vivencia, y había otra corriente más rockera, como Pappo y La Pesada. Yo recuerdo que los shows de Pescado gustaban mucho porque mezclábamos la melodía con la potencia de un trío pesado”, arriesgó el baterista.

Así recaló en los estudios Phonalex, con Norberto Orliac como ingeniero, para la grabación del disco, que se hizo en poco tiempo y que, al momento de su publicación, ya iba a contar con varios temas conocidos por los seguidores de escucharlos en los shows.

“Fue una grabación rápida. Fue hecha en dos días, unas diez horas por día, porque ya veníamos ensayados. Fueron pocos temas porque eran temas largos, de seis minutos. Eran introducciones largas, solos largos, que era lo que estaba en auge en ese momento. No había una marca de tiempo de tres minutos. A pesar de que parece que sí, en el disco no se improvisó mucho”, señaló Black Amaya.

Respecto al material con el que contaban, el baterista especificó que muchas canciones surgían a partir de algún riff que tocaban con Frascino a los que luego Spinetta le sumaba la armonía y las letras.

Del repertorio que formó parte del disco, tal vez el tema que mayor sorpresa causó fue “Serpiente (viaja por la sal)” por la inclusión de un órgano hammond, a cargo de Carlos Cutaia, que estuvo como invitado especial, pero que iba a dejar una huella para sumarse al poco tiempo después como miembro estable de la banda.

En tanto que la portada, una creación de Gustavo Spinetta y Jorge Vizñovezky –diseñador de la tapa del logo del único disco de Tanguito-, presentaba una ilustración tan colorida como compleja e insondable.

“La tapa fue idea de Luisito, que me acuerdo que le rezongué porque yo quería una foto nuestra, pero en esa época no se usaban imágenes, salvo en los discos de blues y de rock and roll, que traían foto de los músicos en gris y negro. Pero Luis ya estaba en otro lugar, en donde entraba el arte de tapa y todo lo demás”, reveló Amaya al respecto.

Pero si Pescado tuvo una etapa inicial de muchos ensayos y shows en vivo antes de ingresar a registrar “Desatormentándonos”, la publicación del disco pareció haber cerrado una etapa y abierto otra, igual de vertiginosa, que desembocaría en el final definitivo del grupo.

Apenas dos meses después del lanzamiento de su ópera prima, Pescado regresó a los estudios para registrar su segundo disco, pero la banda ya no era la misma. Bocón Frascino se había bajado del barco porque anhelaba tocar la guitarra, Cutaia ingresó como miembro estable y David Lebón se sumó al bajo, lo que le dio un carácter muy distinto a la formación.

El sonido más duro que Spinetta buscaba en su etapa post-Almendra ahora comenzaba a buscar una mayor complejidad y requería de algunas sutilezas. Hacia 1973, Pescado Rabioso pasó a ser historia –grande, por cierto- aunque su líder utilizó ese nombre para grabar como solista “Artaud”, su disco más representativo.