Sin aliento (1960)

Título original: À bout de souffle

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Jean-Paul Belmondo será por siempre la cara de la modernidad cinematográfica gracias a este film de Jean-Luc Godard. Todos los temas que las décadas del siglo (y hasta el inicio del siguiente) pondrán al debate público -incluso casi todas las formas de esos temas-, están condensados magistralmente en este film. Nuestro héroe es Michel Poiccard, un figurante de cine admirador (nada casualmente) de Humprey Bogart. Bastante aburrido y ansioso de aventura, roba auto en Marsella para ir a París, y en la huída mata sin intención a un policía motorizado. Sin el mínimo remordimiento llega a París, donde sigue con sus tropelías aunque no con sus tropiezos: roba, conoce y seduce a Patricia (Jean Seberg), joven burguesa americana con aspiraciones de escritora que vende el New York Herald Tribune en los Campos Elíseos para ganarse la vida y sueña matricularse en la Sorbona. Cara y seca de esa nueva juventud que en ese momento, en el mundo, parece sólo ver Godard y a la que Belmondo le pone el cuerpo con una naturalidad shockeante. Nada mejor para empezar un recorrido de la filmografía de Belmondo, la película que lo lanza a una fama imparable y que marca una década profesional prodigiosa.

Se puede ver en QubitTV y Movistar Play por suscripción y alquilar en Apple iTunes (es posible que figure como “Al final de la escapada”, su título en otros países de habla hispana).


Una mujer es una mujer (1961)

Título original: Une femme est une femme

Es sin duda ya el actor de las películas que cuentan una juventud que Hollywood se niega a registrar (en sus films estaban prohibidos los besos en pantalla; aquí ya aparecían mujeres desnudas), y no sólo imagen: Belmondo es Alfred Lubitsch, que tiene amigas que trabajan de stripers, todo una blasfemia para otro cine. El asunto es que ella, la striper, quiere ser mamá, pero su novio no quiere, así que le pide ayuda a Lubitsch, y ahí Cupido mete la cola, por decirlo pacatamente. La dupla con Godard asciende en su voltaje no sólo por su gracia sino también por el cuestionamiento a la maternidad como estado asexuado de la mujer (nada mejor que ponerle enfrente un animal sensual como Belmondo) y a una sociedad que parece haber programado la vida de los jóvenes para otra cosa que para la diversión.

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Morir matando/El soplón (1962)

Título original: Le Doulos

Belmondo se vuelve malo (o poco simpático para sus seguidores, ya que le toca el papel de soplón). Y hace ese recorrido que todo gran actor hace cuando la crítica dice que es muy bueno, pero que siempre está en los mismos papeles, o parecidos, y que en definitiva es el chico bueno de la película. Belmondo los acalla en este film que cuenta cómo a la salida de la cárcel, Maurice Faugel se junta con Silien (Belmondo) para ejecutar un robo que sale mal. De la mano del maestro del cine negro Jean-Pierre Melville, aquí también el personaje de Belmondo intenta cambiar las reglas de juego del mundo en el que se mueve, en este caso el hampa. Los directores franceses de lo que se conocería como La Nouvelle Vouge saben que Belmondo es el actor ideal para intentar una narrativa novedosa.

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Pierrot, el loco (1965),

Título original: Pierrot le Fou

Belmondo se convierte en símbolo de esos jóvenes que prefieren la aventura a la obligación laboral (y de ‘formarse’ para la vida burguesa que le proponen). De hecho aquí es Ferdinand Griffon, un profesor de español casado con una italiana hija de empresario, al que todos le llaman ‘Pierrot’. De nuevo de la mano de Jean-Luc Godard-, esta vez huye de París en vez de llegar, y lo hace junto a Marianne, la niñera que había contratado su mujer para que ellos asistieran a una fiesta bien burguesa en la Pierrot se aburre abrumadoramente. Se van hacia el sur, al Mediterraneo. Y esta vez lo que le sucede es que la mujer elegida para su aventura resulta que tiene una relación con la mafia que Pierrot desconoce. Belmondo pone en juego todo el histrionismo con el que había maravillado especialmente a la platea femenina de esos tiempos en Sin aliento (un prototipo de varón que a madres y sobre todo padres no gustaba para nada).

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Borsalino (1970)

Entre las varias novedades que dio la posguerra mundial el concepto de juventud es de los más disruptivos: nuevos protagonistas de la historia (con mayúscula), nadie sabía qué sucedería cuando crecieran. Belmondo es uno de los que permite develar cómo serán esos chicos cuando crezcan. Y lo que deja en claro acá es que, varios de ellos, no serán los ‘bomberos’ que auguraban los viejos cuando los veían revelarse de más jóvenes. Podrían no ser tan rebeldes, pero seguirían aventureros. Junto a su amigo Alain Delón, hacen de dos delincuentes mafiosos de la década del 30 que al principio se pelean por una mujer, pero luego entablan una entrañable amistad. Y quieren ascender en la jerárquica mafia. Así que emprenden su camino hacia el control de Marsella. Película que inaugura las grandes duplas actorales de los 70, entre las que se pueden nombrar a Redford-Newman y Curtis-Moore.

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