Terror gore a la coreana (del sur) podría definirse esta suma de muertes y baños de sangre que recorren la película a partir de la media hora y no paran hasta el final. La historia de un hombre policía que, por ser hombre y policía, cree que puede salvar a su hija del mal, resulta más que nada un disfrute cinematográfico bien de género, que no busca levantar alegoría y tampoco evitarlas.

 

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Así, la supuesta presencia de un diablo que va poseyendo cuerpos en un rural pueblo de Corea del Sur, pronto entra en contacto con los tópicos de sus pares de género en Occidente, con sus chamanes exorcizadores y sus reticencias racionalistas. Hay, sí, un trato diferente en cuanto a la culpa que cargan los personajes y por eso son castigados. Aquí el eje edípico de padre e hija es más bien un castigo a la omnipotencia paterna (que sin darle un toque feminista la aleja de la misoginia acostumbrada del otro lado del planeta), y hay más énfasis en la representación visual a través de una fantástica puesta en escena que en el relato y la trama en sí.

De hecho, esa especie de enamoramiento que tiene la películas con sus escenas de exorcismo la lleva a tener más minutos de los que la habrían favorecido.

Su llegada a la cartelera argentina es una buena noticia, ya que está decidida a partir del éxito de la también coreana Train to Busan (la gran Invasión zombie), que llevó 130 mil espectadores a las salas. Cierto es que una golondrina no hace verano, pero dos podrían estar indicando que los gustos de los espectadores argentinos se expanden hacia otras formas de ver y contar el mundo, por más que sea a través de géneros equivocadamente considerados menores.

Un gran entretenimiento para los amantes del género, y una buena invitación a revisitarlo a los que supieron frecuentarlo y lo abandonaron cansados de la sucesión de lugares comunes que de él hizo Hollywood. Y por supuesto para todos aquellos curiosos y gustosos del cine de calidad más allá de origen y temática.

En presencia del diablo (Goksung/The Wailing. Corea del Sur, 2016). Dirección y guion: Na Hong-Jin. Con: Hwang Jung-min, Kwak Do-won; Chun Woo-hee, Jo Han-cheol, Jun Kunimura y Jang So-yeon. 156 minutos. Apta para mayores de 16 años.