La alternativa de emitir registros online grabados o en vivo se afianza cada vez más como una instancia válida para dar a conocer nuevas propuestas. En ese marco, ya está disponible la obra En un mismo cielo, producida por el ballet contemporáneo del Teatro San Martín en plena pandemia.

El trabajo al mando de la coreógrafa y directora Diana Theocharidis fue filmado íntegramente bajo el paraguas del confinamiento social, preventivo y obligatorio de quienes ocupan la pantalla. La banda de sonido de la propuesta se sirve de música de Luis Alberto Spinetta al frente de Invisible, su grupo indeleble de mitad de los años ’70. El tema elegido es “Alarma entre los ángeles”, un track incluido en El jardín de los presentes, el álbum de 1976 que sería el tercer y último de ese proyecto.

“Estrenar en un momento como este, de crisis plena por la pandemia, es como una especie de milagro. Mirando hacia atrás, jamás me hubiese imaginado que podría estar estrenando algo de la forma en que lo vamos a hacer ahora con un concepto de obra filmada”, afirma Theocharidis.

La materialización de la obra tuvo que ver con un proceso que precisó la voluntad y el compromiso, pero también un manejo de la técnica por parte de los que participaron en la propuesta. Así lo destaca la directora: “La idea principal era diferenciarse de todo lo que puede verse en redes sociales relacionado con el aislamiento y sus consecuencias. Queríamos evitar los lugares comunes. Antes de comenzar me preguntaba cómo haría realidad lo que quería hacer, sobre todo teniendo en cuenta el contexto sanitario de la cuarentena. De entrada quería despegarme de los diarios en cuarentena que había visto en las redes sociales con filmaciones en la cocina, el balcón, el living, etcétera. Respeto mucho todas esas manifestaciones porque tienen que ver con el tiempo que estamos viviendo, pero en este caso buscaba ofrecer algo distinto a todo lo que habíamos visto antes”.

Una producción como En un mismo cielo requirió la participación de 27 bailarines para materializar lo que veremos en la pantalla. “La obra fue realizada con la ayuda más que importante de todos los bailarines a quienes les pasé las consignas y muchas de las ideas que más tarde llevamos a cabo. Con las imágenes logradas pasamos al proceso de edición, algo que realizamos vía Skype, Zoom y distintas otras herramientas virtuales. Quienes participamos de la obra nunca nos encontramos ni nos vimos personalmente. Los primeros ensayos virtuales que todos tuvimos fueron en mayo pasado, cuando la pandemia ya delimitaba todo tipo de espacio. Desde ahí se compartieron algunas consignas que se basaron en la luz. Ese fue otro de los ejes importantes desde los que partimos porque para realizar un proyecto audiovisual como este los efectos de la luz fueron más que importantes. Asimismo, factores como la hora en que teníamos más luz obligaba a ser lo más creativos posible, fundamentalmente porque quienes bailan no tenían elementos profesionales lumínicos como se podrían tener en un estudio profesional. En ese contexto, entran en valor los dibujos que hace la luz en la cara, el cuerpo en las sombras, las figuras y cómo cada uno puede jugar y crear con esas situaciones. Más acá en el tiempo, ya en junio pasado, comenzamos a filmar de manera personal, es decir que cada bailarín se iba a su casa, se conectaba, ajustaba la toma y también se elegían las partes de su casa dónde se filmaría, porque quedaba claro que no todo lugar era apto para lo que necesitábamos. Un poco antes se elegían algunas cosas técnicas y los encuadres para determinar un registro que no debía tener cosas personales, como por ejemplo un cuadro, fotos familiares o esas cosas. La propuesta era volverse creativos y creo que, a pesar de las dificultades que impone al pandemia, lo logramos”, concluye la directora. «


En un mismo cielo

na propuesta de Diana Theocharidis. Música: Invisible y Pablo Ortiz. Disponible en complejoteatral.gob.ar.

La magia indeleble de Spinetta e Invisible

La incursión de una canción de Invisible también fue otro de los elementos que más tiempo y reflexión le consumieron a Theocharidis, sobre todo teniendo en cuenta que la obra tendría sólo un tema musical que agruparía todas las imágenes. “De entrada sabía que para este trabajo quería música de nuestro país. Comencé a escuchar muchas opciones y cuando di con este tema de Invisible me pareció emblemático. La leyenda cuenta que ‘Alarma entre los ángeles’ fue grabado el 24 de marzo de 1976, así que Invisible entró al estudio con una composición, pero cuando salió todo el lugar había cambiado lógicamente con la llegada del golpe militar en nuestro país. Ese tema es el único de ese disco que no tiene letra y está dominado por el solo de guitarra eléctrica de Tomás Gubitsch, algo que me pareció ideal para vehiculizar todo lo que yo quería decir con la obra. Después le encargué a Pablo Ortiz, un músico argentino que vive en Estados Unidos, que hiciera una especie de obertura para la ocasión. Él hizo una composición, una especie de playa sonora que incluye todos los sonidos que se escuchan en el tema de Invisible y que sirven para poder entrar en consecuencia con las imágenes y el tiempo”, detalla Theocharidis.