Las incursiones radiales de Eva Duarte (1919-1952) parecen una premonición de su vida amorosa y política y de su muerte prematura. A mediados de septiembre de 1943, un contrato con Radio Belgrano puso fin a largos años de penurias. Pasó a encarnar en el horario central de las 16 la vida de dieciocho heroínas famosas de la historia mundial en el marco de un ciclo llamado Hacia un futuro mejor, cuyo libretista Francisco Muñoz Aspiri más tarde sería el autor de sus primeros discursos políticos. 

La primera radionovela que protagonizó en ese ciclo fue La amazona del desierto, donde interpretaba a Elisa Lynch. Esta muchacha irlandesa se enamoró a los 18 años de Francisco Solano López, quien fuera presidente del Paraguay entre 1862 y 1870. En tierra paraguaya Elisa Lynch fue difamada y pésimamente recibida por la élite económica. Años más tarde siendo en los hechos la mujer del presidente del Paraguay fue combatida por la oligarquía de Asunción pero, a pesar del rechazo, tal como Evita, impuso  moda y hasta un estilo de mujer entre la clase que la despreciaba. Solo recibió el apoyo del pueblo humilde al cual dotó de mejoras. Elisa murió, como Evita, un 26 de julio aunque de 1886 y de cáncer estomacal.

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Todas las heroínas encarnadas por Eva Duarte en el ciclo radial Hacia un futuro mejor parecen elegidas a su medida. No solo se trataba de aguerridas políticas sino también de mujeres intensamente apasionadas por sus amores, en ocasiones prohibidos. En Llora una emperatriz, Eva era la emperatriz Carlota. Según cuenta un mito urbano mexicano, la celosa pasión de esa noble mujer por Maximiliano I de Austria la impulsó a mandar a desviar la ruta real al Castillo de Chapultepec para poder vigilar que su marido no se entretuviera con otras mujeres en el camino. En “Sumisión”, encarna a Margarita Weild, sobrina y esposa enamorada del General José María Paz. La incomparable Margarita, tal como fue llamada, tenía veintitrés años menos que José María, la misma distancia etaria que separaba a Eva de Perón. Aún más, Margarita murió prematuramente a la misma edad que Evita: 33 años. En Alucinación Eva dio vida a Rosario López Zelada, mártir de la fiebre amarilla que diezmó Buenos Aires en el siglo XIX y el peor desastre natural en Argentina hasta el terremoto de San Juan que a su vez terminó uniendo los destinos políticos y amorosos de Evita y Perón.

En noviembre de 1944, en ocasión de presentar el capítulo sobre la emperatriz Josefina, La doncella de la Martinica, Eva pronunció un discurso que mezclaba realidad y ficción al culminar su alocución autoproclamándose compañera de las oyentes. En sus discursos políticos Eva Perón jamás se refirió a su carrera de actriz. Fue entonces la única vez que implícitamente trazó el puente entre la actriz y la política.

El más conmovedor adiós de Eva Duarte a la radio es aquel que consagra y articula definitivamente a la actriz con la militante Evita Perón: su mensaje al Pueblo de la Nación, por LRA Radio del Estado y la cadena nacional de Radiodifusión el 31 de agosto de 1951, a las 21 hs. En ella, habló por radiofonía a todo su pueblo e informó de su “decisión precisa e irrevocable” de renunciar a la candidatura a la vicepresidencia.

“No renunció a mi obra, prosiguió entre sollozos”, “solo renunció a los honores.” Para concluir: “No tengo en estos momentos, más que una sola ambición. Una sola y gran ambición personal: que de mí se diga cuando se escriba este capítulo maravilloso que la historia seguramente dedicará a Perón, que hubo al lado de Perón una mujer que se dedicó a llevarle al presidente las esperanzas del pueblo, que Perón convertía en hermosas realidades y que a esta mujer el pueblo la llamaba cariñosamente Evita. Nada más que eso”.