Para su opera prima quería sentirse cómodo, por lo que el director Fernando del Castillo buscó cómo contar algo que muestre los inicios de la identidad cultural correntina. Oriundo de Paso de los Libres, encontró en el Gauchito Gil algo más que una estampita o un altar a los costados de las rutas. “Siempre fue parte de mi vida, pensé que iba ser más sencillo pero después cuando me metí me di cuenta que una película de época no es nada fácil, uno piensa las cosas y después hay que llevarlas a cabo, pero lo logramos. Vamos a ver cómo lo recibe la  gente”, comenta el director que estrenó la película en Cine.ar

“Me gusta como la cosa visceral y emocional que tiene su historia. Mi  idea era hablar de la persona detrás de la estampita y de hablar de esa época donde el gauchaje se oponía a las injusticias que surgían en aquella  época. Más allá de la figura mítica y sacra del gauchito Gil me interesaba la historia de esa lucha ideológica, por  sobre las pujas de poder.  Me gustaba hablar de los que dicen que no a la violencia de ese sistema reinante que los quiere arrastrar. Encontré un  personaje terrenal con aristas bien marcadas y con ideales que fue encontrando a lo largo de su vida y esa fue la impronta que intente darle al personaje en la película. Mas allá de lo que genera el Gauchito Gil, con mucho respeto hacia los devotos, intenté tener una mirada desde la idiosincrasia correntina para ver quién fue esa persona”, detalla Del Castillo.

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La historia transcurre en 1870, terminada la Guerra de la Triple Alianza (en la que Argentina, Brasil y Uruguay masacraron al pueblo hermano del Paraguay), época de peste amarilla, en la  que disputas armadas entre autonomistas y liberales dominaban la provincia del litoral. “El gaucho vivía casi en situación de esclavitud. La provincia era un mar de sangre, en la puja de distintas tiranías dominantes por el poder político y económico. A los campesinos se los obligaba a combatir en distintos bandos, inclusive aquellos que volvían de una guerra terrible, entonces había  un caldo propicio para que nazca una nueva figura social: los gauchillos alzados correntinos. Un grupo de personas que se oponía  y se levantaba ante lo que le querían imponer”, cuenta el creador de este film.

El más destacado de ellos fue Antonio Mamerto Gil Núñez, el Gauchito Gil. Un corajudo de la zona de Mercedes que meta  sapucay y rebeldía iba contra el orden y contra las injusticias sociales. “Desde que comencé a investigar descubrí una figura cargada de sentido poético y como parte de un grupo de relatos orales llenos de coraje, de búsqueda de la libertad  y fe”, afirma Del Castillo, que decidió dejar de buscar datos certeros de su existencia,  y dio rienda suelta al carácter mágico de la historia.

“Es como un Robin Hood criollo, con una historia que habla de amor, amistad, injusticia, opresión, soledad y sobre todo, de libertad. Algo que es actual y que la humanidad sigue discutiendo”, agrega. En un momento el personaje dice que sus actos  son un grano de arena para el otro lado de la balanza: “Eso me gusto porque tiene que ver con ideas, mi manera de ver la vida y las cosas y está bueno cómo hoy sigue pasando aquello. Como  a veces defender la dignidad es descripto por los que cortan el bacalao como un acto subversivo, con el discurso es que era un gaucho mal llevado y rebelde pero no fue así”.

Con el guion trabajado, fue a Corrientes para buscar esa conexión con la naturaleza que tuvo de chico. Eso era importante porque quería mostrar la naturaleza como testigo de la  humanidad y el paso del hombre. “Busqué lugares donde tranquilamente pudo haber estado algún gaucho como Antonio Gil, que nuclea a muchos que tuvieron la misma suerte en ese momento. El manejo de lo natural fue buscado, tratando de que todo el equipo entienda que estábamos filmando donde sucedieron los hechos narrados. Eso le dio una mística al rodaje”, cuenta el cineasta.

El anhelo de todo director, reconoce Del Castillo, es ver aquello a lo que se le dedicó tanto empeño en pantalla grande. Para apreciar los detalles en cuanto a los planos  y  el sonido, que son pensados para ser vistos de esa manera. “Pero por otro lado la realidad mundial, lo que está pasando, te hace ver las cosas diferentes. Tenemos que comprender que las medidas que se tomaron fueron las adecuadas y que no van a terminar en el  mediano plazo. El mundo mutó a otra cosa. Es importante para mí como contador de historias que esta película vea la luz y que la gente la aprecie como se lo permiten las circunstancias. Porque esto está hecho para la gente, para que otros la vean en definitiva. Y  tenerla guardada hasta  que en algún momento  vuelvan los cines no me parece justo, ni para la película en sí misma, ni el público,  ni para el momento que estamos pasando. Es algo positivo que se estrene”, dice el artista correntino.

Que el estreno sea como Cine.ar  es algo positivo para el director. “En definitiva termina llegando a más gente, porque hay pueblos y ciudades que se quedaron sin cine y como espectáculo está tomando otro rol el tema de las películas. Y una plataforma como esta le da potencial de llegada mayor para que más gente la vea”, concluye.


Gauchito Gil. Una película de Fernando del Castillo. Protagonizada por Claudio Da Passano  y  Roberto  Vallejos. En CINE.AR Estrenos.